Hay ceremonias escolares que parecen sencillas: un desfile, unas palabras de bienvenida, una oración, los himnos y varias presentaciones artísticas. Sin embargo, detrás de cada estudiante que sube al escenario existe una historia que no cabe en ningún programa. Cada paso guarda madrugadas de estudio, dificultades familiares, evaluaciones, amistades, lágrimas, alegrías, correcciones y sacrificios. Por eso, presentar una promoción de grado undécimo no constituye solamente un acto protocolario. Es reconocer públicamente que un grupo de jóvenes está a punto de conquistar una de las primeras grandes metas de su vida.
La Institución Educativa Remedios Solano, ubicada en el municipio de Barrancas, La Guajira, presentó oficialmente a los integrantes de su Promoción 2026. Los estudiantes escogieron el nombre FLY TIMES, una expresión que invita a pensar en el vuelo, el paso del tiempo y la decisión de avanzar hacia nuevos horizontes.
No podía ser un nombre más oportuno. Estos jóvenes han llegado al último grado de la educación media después de recorrer un largo camino. Han crecido entre salones de clases, patios escolares, cuadernos, exámenes, actividades culturales y conversaciones con docentes y compañeros. La escuela los recibió siendo niños y ahora comienza a prepararlos para despedirse como jóvenes capaces de asumir mayores responsabilidades. Llegar a undécimo grado siempre produce orgullo. Representa la culminación de una etapa construida durante años de esfuerzo. Pero también genera interrogantes: ¿qué estudiar después?, ¿cómo acceder a la universidad?, ¿de qué manera ayudar a la familia?, ¿será necesario abandonar el municipio para encontrar oportunidades? Son preguntas especialmente difíciles en territorios donde muchos jóvenes deben enfrentar limitaciones económicas, falta de conectividad, escasez de ofertas educativas y pocas oportunidades laborales. En esas circunstancias, permanecer en la escuela y acercarse al título de bachiller también es una forma de resistencia. Por eso, cuando los estudiantes de los grados 11-01, 11-02, 11-03 y 11 – 04, desfilaron ante la comunidad educativa, no presentaron únicamente sus uniformes, colores o distintivos. Presentaron la prueba de que han sido capaces de perseverar. Cada joven llevó consigo el esfuerzo de una familia. Detrás de ellos estaban los padres que madrugan para garantizarles el transporte y la alimentación; las madres que convierten las dificultades en soluciones; los abuelos que ofrecen consejos y bendiciones; y los hermanos que acompañan silenciosamente cada jornada. También estaban los docentes que explicaron una lección más de una vez, corrigieron errores, exigieron responsabilidades y procuraron mantener vivo el deseo de aprender. La presentación comenzó con palabras de bienvenida a cargo de la estudiante Merianeth Ureche. Después, Katerin Pérez, elevó una oración de agradecimiento por la vida, las familias, los maestros, los compañeros y la oportunidad de llegar hasta este momento. La oración puso en palabras un sentimiento compartido: nada de esto habría sido posible sin el acompañamiento de quienes ayudaron a sostener a los estudiantes durante el camino. Luego se escucharon el Himno Nacional y el himno de la Institución Educativa Remedios Solano. Entonarlos fue mucho más que cumplir una formalidad. Representó la afirmación de una identidad: la de jóvenes colombianos, guajiros, barranqueros e Insresolistas que reconocen su historia y se preparan para construir su futuro. La personera estudiantil, Etneyardin Pirela, también compartió su mensaje. Su intervención recordó la importancia de la representación juvenil y del liderazgo dentro de las instituciones educativas. La democracia no comienza cuando una persona alcanza la mayoría de edad; se aprende desde la escuela, cuando los estudiantes participan, expresan sus opiniones y comprenden que sus decisiones tienen consecuencias para toda la comunidad. Uno de los momentos más esperados fue la presentación del nombre, el lema, los colores y el emblema de la promoción. Allí apareció FLY TIMES, como una identidad colectiva y como una promesa. El nombre puede interpretarse como una invitación a reconocer que ha llegado el tiempo de volar. No se trata de escapar de las raíces ni de olvidar el lugar de origen. Volar significa ampliar los horizontes sin renunciar a la memoria. Significa salir en busca del conocimiento y regresar algún día para transformar el territorio. La rectora, doctora Zoraya Martínez Ospino, acompañó este momento con sus palabras. En ellas recayó la responsabilidad de recordarles a los jóvenes que la institución ha procurado entregarles conocimientos, principios y herramientas, pero que de ahora en adelante serán ellos quienes deberán decidir cómo utilizarlos. La educación no puede garantizar una vida libre de dificultades. Lo que sí puede hacer es enseñar a enfrentarlas con pensamiento crítico, disciplina, creatividad y dignidad.








