Las elecciones presidenciales en Colombia de 2026 se realizarán el 31 de mayo para elegir al presidente y vicepresidente de la República para el período 2026-2030. En caso de una posible segunda vuelta se disputaría el 21 de junio.
Este proceso se ha caracterizado por un clima de intensa polarización, dada la discusión respecto a la consulta popular y la reforma laboral entre otras no menos importantes por parte del Gobierno del presidente Gustavo Petro. Además de esto, se presentó el magnicidio del precandidato Miguel Uribe Turbay, y también la preocupación actual con las amenazas a varios candidatos con oportunidades de ser el próximo presidente o presidenta.
Todos los colombianos, tenemos la responsabilidad de elegir bien, con nuestro voto a nuestros gobernantes, pensando en el país en el que queremos vivir y en el que deseamos para las generaciones futuras. Necesitamos gobernantes honestos, personas sanas mental y físicamente, íntegras, movidas por una intención genuina de construir un mejor país para todos.
La discusión sobre la inconveniencia de la continuidad de un Gobierno de izquierda, de cara a las elecciones en este 2026, debe centrarse en el análisis de muchos riesgos económicos, institucionales y de seguridad, principalmente riesgos que deben ser planteados por analistas expertos de estos temas, por los sectores de oposición y entidades financieras, que son los llamados a garantizar la estabilidad financiera, política y social del país, planteamientos que deben ser conocidos y entendidos por todos los colombianos sin distingo.
La continuidad de un Gobierno de izquierda y por esta polarización, podría generar incertidumbre económica por las reformas estructurales como, posibles fugas de capitales, tensiones en la inversión privada, y riesgos de gobernabilidad si no se logran consensos parlamentarios, marcando una ruptura con el modelo que se ha querido implementar en este cuatrienio los riesgos son evidentes y si no se toma conciencia del voto, las consecuencias serán impredecibles.
Es obligatorio y urgente entender antes de votar, el impacto de las políticas de redistribución y reformas fiscales como este modelo intervencionista, el que ha querido implementar este Gobierno, que luchará con ferocidad para que su modelo político continúe. La implementación de la agenda de izquierda puede enfrentar resistencia parlamentaria y polarización política, limitando la ejecución de cambios. Por la composición de mayorías en el parlamento que se posesionará el próximo 20 de julio de la presente anualidad y que no serían afines a un posible Gobierno de izquierda más radical en su pensamiento.
La dificultad para lograr consensos en el Congreso saliente ha llevado a que reformas clave queden estancadas o sean aprobadas bajo fuertes cuestionamientos de legalidad, lo que genera inestabilidad jurídica. Ya elegimos a los nuevos parlamentarios, algunos son repitentes; ahora nos corresponde elegir al nuevo presidente o presidenta para que las reformas que exige y necesita el país sean tramitadas e implementadas para que cese la horrible noche que se ha vivido en este periodo de Gobierno que culmina el 7 de agosto.
El llamado es a los colombianos a que este domingo 31 de mayo salgamos a votar, con responsabilidad y criterio. El voto responsable es por defender el Estado de Derecho, defender la democracia, la separación de poderes, defender las reformas que el país necesita con urgencia, la de la salud, sobre todo, la reforma pensional, el desarrollo del campo, entre otras.
A los jóvenes, que por primera vez. van a ejercer el derecho al voto, deben ser conscientes que votar bien, el voto responsable y no vendido define su futuro, deben respaldar al candidato o candidata que apoyen la libre empresa, la libre competencia y la propiedad privada como motor de desarrollo, las oportunidades para ustedes y la garantía de un bienestar general.
Se necesita que participemos masivamente en la elección del nuevo presidente o presidenta, con responsabilidad y con la seriedad que demanda votar bien.







