Bad Bunny fue el artista principal del show de medio tiempo del Super Bowl LX, en 2026, en California, marcando un hito al convertirse en el primer solista latino en encabezar ese espectáculo. Cantó principalmente en español, lo que generó debate en Estados Unidos y en buena parte del mundo.
El arte y el gusto
La música es arte y, como todo arte, es subjetiva: depende de cómo cada quien la perciba y la sienta, al igual que la moda, la belleza, la pintura, la fotografía o la escultura.
Entre gustos no hay disgustos, dice el dicho popular. Por eso lo que a mí me gusta puede no agradarle a otro; lo que me parece hermoso, a otro no tanto. Las telas se venden porque siempre hay un color que gusta más que otro.
El gusto por la belleza femenina también es diverso: hay mujeres delgadas y de curvas pronunciadas; morenas, rubias, altas o bajitas. En el arte no existe un único modelo ni una sola mirada válida. El arte puede ser uno, pero el gusto siempre es diverso.
En fin, que el hecho de que a mí no me guste un género musical no significa que sea malo. Si a otro le gusta y le parece bueno, eso basta para que exista, tenga público y tenga sentido.
Una brecha generacional
Entre la generación de mi hijo menor y la mía hay una distancia de casi cuarenta años. Es lógico, entonces, que la música de mi gusto no sea la de él.
El reguetón es la música que más escuchan los jóvenes de este tiempo, y mi hijo la pone en la casa; de alguna manera, yo también la termino escuchando. No es la música de mi gusto, pero la digiero —digámoslo así— y a veces encuentro que algunas canciones tienen un ritmo pegajoso. Si a la juventud le gusta tanto el reguetón, pues algo bueno debe tener.
El show y el fenómeno
Después del espectáculo de medio tiempo del último Super Bowl, a cargo de Bad Bunny, mucho se ha hablado. Tiene críticos, detractores y defensores. Lo he visto varias veces para analizarlo y debo decir que, desde lo visual, fue un show tremendo.
Las letras de sus canciones no se caracterizan por su riqueza lírica y algunas incluso recurren a expresiones vulgares. Aun así, el llamado ‘Conejo Malo’ la rompió. Desde ese día he escuchado más canciones suyas y algunas no son tan malas como creía. El tipo tiene lo suyo, y eso explica el fenómeno musical que es hoy y la fanaticada que lo sigue.
Cultura y mensaje
Las críticas más duras provinieron de quienes vieron en el show un mensaje político, en medio de las tensiones que hoy viven los inmigrantes en Estados Unidos, donde los latinos son señalados y perseguidos. El espectáculo fue, en realidad, un recorrido por la cultura popular latinoamericana, narrado desde Puerto Rico.
Allí se destacaron las costumbres, el trabajo del campesino —el jíbaro—, la vida urbana con sus ventas callejeras, el juego de dominó, la celebración de una boda y hasta la referencia a la falta de energía eléctrica. El cierre fue un recorrido simbólico por toda América, mencionando cada país y mostrando su bandera, con Bad Bunny ondeando la de Puerto Rico, como queriendo decir que América es mucho más que Estados Unidos.
Reacciones y lecturas
Hay que tener en cuenta, además, que se trataba de un latino cantando en español ante un público presente en el estadio y una teleaudiencia mayoritariamente estadounidense. Eso explica, en parte, por qué a muchos no les agradó. Incluso el presidente Donald Trump calificó el espectáculo como el peor del Super Bowl.
En contraste, buena parte de la comunidad latina en ese país se sintió orgullosa del puertorriqueño. Para ellos, Bad Bunny lo hizo bien y, más allá del gusto musical, los representó.
Negocio, mercado y estrategia
El Super Bowl es el evento de multitudes más importante del deporte en Estados Unidos. Mueve miles de millones de dólares y concentra la atención de la publicidad, los negocios y la industria del entretenimiento. Que un latino cante allí no es un gesto menor: significa que es muy bueno o, al menos, que resulta altamente atractivo para la audiencia.
Quizás esto último fue lo que llevó a la NFL a presentar a Bad Bunny, más aún si se tiene en cuenta que el evento se realizó en California, un estado con una numerosa población latina. Pero también pudo tratarse de una estrategia más amplia: acercar el fútbol americano a América Latina y conquistar un mercado potencial de más de 600 millones de personas.
Estados Unidos ve en América Latina un enorme potencial, y Bad Bunny pudo haber sido el gancho cultural para atraer al resto del continente.
Un artista consolidado
Bad Bunny no es un aparecido. Su carrera ya completa más de una década y llegó al Super Bowl precedido por el reconocimiento de la industria, incluido el Grammy Awards al mejor álbum. Según diversas mediciones, su show en el Super Bowl 2026 figura entre los más vistos en la historia reciente del evento.








