José Antonio Barros Boscán, conocido cariñosamente como Otto Barros, es un miembro destacado de la comunidad wayuú Marañamana, ubicada cerca del municipio de Maicao. Hijo de Carmen Barros Romero, reconocida como la wayuú más cara de la historia debido al alto precio pagado por su dote, nieto del patriarca Rafael Barros Bonivento, jefe de los Epinayu y descendiente directo de Laura Bonivento Epinayu. Su padre, hijo de José Antonio Boscán Bonivento, del clan Epinayu, y nieto además de José Domingo Boscán y Dolores Bonivento Epinayu, co-fundadores de Maicao.
Esta información destaca la rica herencia cultural y el prestigio de la familia de Otto Barros dentro de la comunidad wayuú ya que además es reconocido como palabrero.
Otto Barros ha asumido una misión importante para, y por su familia: buscar la reparación por la ocupación de los territorios ancestrales del clan Epinayu. Estos territorios han sido afectados por la expansión urbana y crecimiento sin planificación, situaciones que son objeto de una fractura social que enfrenta a los dueños del territorio con el Estado.
Los territorios en cuestión incluyen entre otros a Juyasirain en Uribia y Marañamana en Maicao. Estos lugares son fundamentales para el clan Epinayu y su recuperación traducida en reparación es una prioridad para Otto y su familia. La dedicación y compromiso de Otto Barros Boscán con la causa wayuú es notable. A pesar de su incansable lucha por los derechos de su clan y su servicio a la comunidad, ha enfrentado según él, la indiferencia y el olvido de algunos políticos a quienes apoyó en el pasado. Su lucha por restablecer los derechos de su clan es un ejemplo de perseverancia y convicción.
Otto Barros considera que los proyectos como el relleno sanitario regional del norte desarrollado en el corazón de Marañamana, la expansión urbana y el desarrollo económico del municipio de Uribia, se llevaron a cabo sin cumplir con los requisitos legales y sin respetar el derecho a la consulta previa de los verdaderos propietarios de las tierras. Por lo tanto hace un llamado a las administraciones municipales de Uribia y Maicao para que se sienten a dialogar y lleguen a un acuerdo con el clan Epinayu en lo que a reparación del daño se refiere.
El pasado mes de noviembre peticionó al alcalde de Uribia Jaime Buitrago García como heredero ancestral de Juyasirain, ocupado por el municipio de Uribia y desarrollándose urbanísticamente sin que haya mediado una consulta previa para tales fines cuyo objetivo es crear la mesa de trabajo para definir una ruta metodológica en el restablecimiento de nuestros derechos como herederos de un territorio ocupado por el crecimiento del municipio en donde se discutan, dialoguen y concilie los siguientes aspectos:
- Que sobre el territorio de Juyasirain existen derechos ancestrales que han sido desconocidos por las diferentes administraciones del municipio de Uribia.
- Que desde el año 1.986 el territorio ancestral Juyasirain comenzó a ser invadido por personas desposeídas en búsqueda de una solución de vivienda.
- Que debido al desconocimiento del municipio de Uribia a sus derechos ancestrales sobre el territorio Juyasirain se configuró una movilización migratoria interna de todos sus miembros a las zonas urbanas de Maicao y Riohacha. Lo cual puede entenderse como desplazamiento.
- Que son titulares de una reparación colectiva como herederos del territorio ancestral Juyasirain.
- Que en la actualidad el desarrollo económico del municipio de Uribia se genera en el territorio ancestral Juyasirain, donde se ha constituido una zona industrial, situación que como herederos ancestrales los afecta moralmente, ya que sobre nuestra herencia se construyen estaciones de servicio, funcionan plantas refinadoras de sal, terminal de transportes sin que en todos estos años les hayan llamado a negociar. En dicha mesa de trabajo se solicitó convocar para la mesa de trabajo a la Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Unidad de Restitución de Tierras, para que deleguen funcionarios con amplio conocimiento de derechos de los pueblos indígenas y tribales.
Otto Barros como palabrero sabe que el diálogo es una alternativa para lograr un resarcimiento y reubicación, pero no la única porque a la luz del derecho internacional humanitario“El derecho de los pueblos indígenas y tribales a la restitución persiste incluso cuando las tierras reclamadas estén en manos privadas. No es aceptable que las reclamaciones territoriales indígenas sean denegadas automáticamente por el hecho de que las tierras reclamadas estén en manos de propietarios privados; en cada caso debe hacerse una ponderación para determinar la limitación de uno u otro de los derechos de propiedad en conflicto, a la luz de los estándares de legalidad, necesidad, proporcionalidad y objetivo legítimo en una sociedad democrática, teniendo en cuenta las obligaciones especiales debidas a los pueblos indígenas y los factores y criterios explicados en la sección precedente. A este respecto se debe resaltar que la transferencia de las tierras reclamadas de propietario en propietario durante un largo período de tiempo, incluso si están debidamente inscritas, no es un motivo suficiente para justificar la falta de concreción o materialización del derecho a la propiedad y a la restitución territorial de los pueblos indígenas y tribales, ni releva a los Estados de responsabilidad internacional por dicha falta de materialización”
Alcaldes ahora ustedes tienen la palabra.








