Acusar sin ninguna prueba es como disparar sin apuntar al blanco; en nuestra querida península de La Guajira han sido muchas las personas en todos los ámbitos políticos, sociales, étnicos, religiosos por mencionar algunos, a quienes por señalamientos sin fundamentos se les ha causado daños irreparables y graves que han atentado no solo con la honra y el buen nombre, sino también con las afectaciones emocionales y familiares.
Cuando el afectado o afectada es figura pública sobresaliente con resultados positivos para la región y para una comunidad específica, el daño es mayor.
Quiero referirme específicamente a La Universidad de La Guajira, cuyo rector es Carlos Robles Julio, la cual se ha posicionado muy bien en algunas mediciones recientes, siendo la universidad pública con mejor gestión institucional en el Caribe colombiano y la cuarta a nivel nacional en dicho indicador, según el Furag II, y el puesto 5.684 a nivel mundial en un ranking web internacional que evalúa visibilidad y calidad del contenido en internet.
En el enfoque en la investigación y la sociedad, los reconocimientos demuestran el esfuerzo de la institución por generar conocimiento, hacerlo visible y útil para la sociedad global a través de la publicación de investigaciones y contenido en su web y redes sociales.
Lo que significa que la Universidad de La Guajira este acreditada, es un sello que determina que esa institución actúa con base en las necesidades del contexto y como beneficio adicional, permite continuar con el fortalecimiento de los procesos para reconocer la labor desarrollada, los 49 años de vida jurídica y administrativa, y destacarse en el escenario nacional, siendo los más beneficiados los miles de estudiantes guajiros y de otros departamentos, tanto es su sede principal, como también las de Maicao, Fonseca y Villanueva.
La comunidad educativa debe valorar estos reconocimientos que evidencian la labor que ha hecho la institución, no solo para generar conocimientos, sino para hacerlos visibles y útiles a la sociedad, y para que todo guajiro tenga sentido de pertenencia y reconozca fuera de los contextos políticos, los logros alcanzados en la rectoría de Carlos Robles Julio y su equipo. En el 2025, la Universidad de La Guajira cumplió 49 años, ya que fue creada el 12 de noviembre de 1976.
Cuando se acercan fechas electorales, suenan en La Guajira trompetas enunciando guerra sin cuartel, sin analizar los efectos colaterales a largo plazo, la consigna es atacar sin compasión y crear mantos de duda generados por neuronas especializadas en crear pasquines. El comportamiento del rector impacta directamente la imagen y reputación de la universidad, pues sus acciones y actitudes se perciben como un reflejo de los valores, la seriedad y el profesionalismo de la institución y eso es hoy lo que vemos en la universidad.
Un rector ejemplar es un buen comunicador y coherente con los principios de la universidad, fortalece la confianza de los estudiantes y demás miembros de la comunidad; eso lo hemos visto todos en la rectoría de Carlos Robles.
Cuando sin pruebas y con otros intereses quieres desdibujar una imagen mostrando un comportamiento inapropiado puede generar desconfianza y dañar la percepción pública, afectando la fidelización y la atracción de nuevos alumnos y lo más delicado la imagen del alma máter más importante de nuestro departamento como universidad pública.
Las acciones del rector Carlos Robles son asociadas directamente con los principios y la cultura de la universidad, es el fiel reflejo de lo que es hoy la Universidad de La Guajira de la que todos los guajiros estamos orgullosos; lamentamos mucho este tipo de señalamientos sin fundamentos, es como la columna de la llamada ‘picota pública’ destinada antiguamente a exponer los reos a la vergüenza pública, o las cabezas de los ajusticiados sin permitirle comprobar su inocencia.
Actuemos desde las graderías con responsabilidad frente a este tipo de informaciones, hay que respetar los derechos que todos tenemos, la política debe ser un servicio siempre, no una ambición; no destruyamos lo construido con muchos esfuerzos, lo que es hoy La Universidad de La Guajira; que sean las autoridades competentes la que emitan el veredicto, como lo ha solicitado su rector.








