Mathias Romero Pérez Pushaina nació en Bogotá en 2017, lo que lo clasifica dentro de la generación Alfa, un grupo demográfico que, según algunos analistas, abarca a los niños nacidos a partir de 2010. Estos jóvenes son auténticos nativos digitales, con la tecnología como parte integral de su vida desde el nacimiento. Sin embargo, Mathias prefiere causar impacto de una manera diferente: a través de la música. Con una pasión que lo lleva a asistir con puntualidad y disciplina a sus clases de piano con el profesor Roberto Carlos Ariza Brito en la academia R20 en Fonseca, La Guajira, Mathias interpreta con dulzura y sentimiento los clásicos de la región del Valle del Cacique Upar.
Como miembro de la dinastía Romero de Villanueva, Mathias es nieto de Misael Romero Ospino y sobrino nieto de Rosendo Romero e Israel Romero. La tradición oral y musical de sus abuelos ha influido en su arte, llevándolo a interpretar con éxito la joya poética ‘Noche sin lucero’ del compositor Rosendo Romero en el 49 Festival Folclórico, Cultural y Turístico de Distracción, La Guajira.
Mathias hizo vibrar al público en el concurso Voz Laurel Kids, cautivando a niños y niñas de los resguardos Caicemapa y Potrerito que asistieron para ver al joven talento wayuú conquistar sus sueños. Como heredero por línea materna de los Jayeshi de sus ancestros Pushaina y Epinayu, Mathias se convirtió en la revelación de las tierras wayuú del sur. Su madre, la prestigiosa dama wayuú Lina Pérez Pushaina, ha sido la principal dinamizadora cultural en la vida de Mathias y su hermana María Victoria. Desde pequeños, los ha llevado a visitar comunidades como El Caimito, La Ceiba, Madre Vieja y Paraíso, donde interactúan con los mayores y los niños de la comunidad. Para Lina, es fundamental que sus hijos conozcan y se sientan conectados con su territorio, ya que sobre ella recae la responsabilidad de liderar los procesos organizativos de la comunidad.
Del resguardo Caicemapa a Villanueva hay solo 40 kilómetros, una distancia corta que permite a su padre, Enio Romero Dangond, llevar a Mathias a escuchar las notas de acordeón de sus abuelos. Juntos recorren las calles de la Cuna de Acordeones, donde la tradición musical se transmite de generación en generación. Esta rica herencia oral ha convertido al ganador de la Voz Laurel Kids en una excepción en la Generación Alfa. Es esperanzador ver que, en esta era digital, haya quienes aún busquen luceros en la oscuridad del cielo y prefieran cambiar sus smartphones por un gajo de luceros.
Hoy Marhias les envía un mensaje a todos los niños de La Guajira: “Recuerden que los sueños no tienen fronteras, ni edad, ni límites; lo que importa es creer en ellos y trabajar con pasión y perseverancia para hacerlos realidad».








