Hablemos de los contratistas, que muchos son inspiradores de jóvenes profesionales recién egresados, hay que crear escenarios en donde la transparencia sea enorme, donde mínimo haya diez oferentes, segundo, cada licitación y cada contrato deben tener una veeduría consultora, tercero, la rendición de cuentas. Así como se hace en las juntas en los hospitales, por ejemplo, donde se revisan los casos clínicos, y cuando algo no salió bien, analizamos las razones, Igualmente debe ser con la contratación. Pero si nosotros seguimos con pliegos, pliegos amañados y compromisos para ver en cuánto va el que licita, el que vigila y el que lo otorga, en este país no hay nada qué hacer. La falta de credibilidad en las instituciones desmotiva a muchos jóvenes a ejercer una activa participación a través de los mecanismos e instancias propuestos constitucional y legalmente.
Los evidentes casos de corrupción develados en la última década al interior de las tres ramas del poder público han terminado por menoscabar la imagen de la institucionalidad, reflejándose en desconfianza e indiferencia de la ciudadanía en general, especialmente de la población más joven del país.
Por otro lado, es de resaltar que, aunque existe alguna interacción entre los jóvenes guajiros y las administraciones locales y la departamental, esta no es suficiente para garantizar una mínima incidencia de ellos en las decisiones a tomar, reflejando la presencia de una sinergia incipiente entre las administraciones y los jóvenes encuestados.
El mal ejemplo de algunos políticos puede tener un impacto negativo significativo en los jóvenes, generando desconfianza en las instituciones y desmotivación hacia la participación ciudadana. Los jóvenes, al observar prácticas corruptas o falta de ética por parte de líderes políticos, pueden desarrollar una visión cínica de la política y la democracia, e incluso optar por el apoliticismo o la apatía.
Muchos jóvenes entre los 18 y 30 años tienen el concepto de que la política tiene que ver con el poder, Gobierno, con ministros, presidente y todos los funcionarios gubernamentales, tiene que ver también mucho con corrupción, con falta de identidad de los gobernantes y, digamos, de aislamiento del pueblo con los gobernantes, no identifican algunos, pueblo con política; para otros, la política es como poder, como algo así de mando, de quien manda la parada en el país y todos esos los que están en el Gobierno son los que manejan la política y las oportunidades.
Analizando el panorama político de nuestra Villanueva, donde Dios y la gente nos permitió en dos oportunidades dirigir sus destinos, una lista de jóvenes elegibles que con seguridad existen y que hubiesen pasado por las etapas de la vida arriba ya descritas (1ª Parte) y al calor de una tertulia con ellos donde ‘La Muñe’ y donde ‘Belisa’, cuando charlé con algunos para preguntarles lo primero que recuerdan de la cuestión política, resulta de ello, sintomáticamente, la alusión a acontecimientos precisos y no tanto a procesos o circunstancias con cierto tiempo de duración, aparecen alusiones a acontecimientos del tipo generacional. No obstante, se hacen más importantes los recuerdos recurrentes a los fracasos, pérdidas y oportunidades desperdiciadas en la sociedad villanuevera, dan cuenta de un estigma en el recuerdo cuyo signo es la desilusión y la sensación de que históricamente ciertas buenas ocasiones que pudieron haber definido otra historia. Los jóvenes desarrollan un concepto negativo de los políticos, muy congruente con su imagen de la política. Son pocos los políticos que tienen su aprobación y que causan su admiración.
Entre los jóvenes con quienes interactuamos fue difícil realizar un ejercicio mental que llevara a mostrar las características de un posible político ideal. El problema residía en el escepticismo general acerca de encontrar en algún momento una persona que pudiera satisfacer sus expectativas. El político ideal del joven es conceptuado como una quimera, como un ideal platónico. No obstante, se hicieron muchas menciones acerca de los valores, la conducta y los conocimientos del político virtuoso.
Muestran una percepción de falta de movimiento en el tiempo de la política, en el sentido de que el cambio es lento o inexistente. La historia de la política es la misma historia de siempre, su funcionamiento no parece cambiar. El tiempo de la política tendría la fatalidad del eterno, retomo: obviamente, son otras personas, otras circunstancias y otras, pero la esencia de la política en Villanueva, La Guajira y Colombia es la misma. Esto nos debe generar a todos una preocupación que debe ser analizada.








