La Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, criticó duramente al presidente Gustavo Petro tras su aparición en La Alpujarra, Medellín, donde subió a tarima a cabecillas de bandas criminales que hoy cumplen condena en la cárcel de Itagüí.
Marín calificó este acto como inaceptable, subrayando que “las tarimas no son un lugar propicio para los responsables de delitos graves como homicidios, desapariciones forzadas, violencia sexual y reclutamiento de menores”. Además, advirtió que estos individuos no pueden ser tratados como actores políticos, especialmente en el contexto previo a las elecciones.
Aunque reconoció que la búsqueda de la paz urbana es necesaria, la defensora insistió en que esta debe construirse sobre la base del Estado de Derecho. También expresó su preocupación por la desarticulación evidente entre el Gobierno nacional y la Alcaldía de Medellín, lo cual, según ella, deja ver una rivalidad política que no debería tener cabida en la gestión pública.
El episodio ha generado polémica a nivel nacional y ha reavivado el debate sobre los límites de la participación de actores criminales en procesos de paz y reconciliación.








