Los resultados en cualquier tipo de contiendas, siempre dejarán contentos y descontentos, la verdad es absoluta, pero en estos casos, aunque suene contradictorio, siempre será relativa, es que, desde el amor o el odio, los polos se ven contrarios, opuestos, lejanos o muy cercanos, según nuestras apuestas o preferencias.
Para el caso puntual, Rey Vallenato Profesional 2025, en el que, el reconocido acordeonero Iván Zuleta Barros termina siendo elegido como el ganador, creemos sin temor a equivocarnos, que fue la decisión más asertiva, acertada y ceñida a la línea de favorecimiento y conveniencia, tanto a la Fundación como tal, como al mismo folclor en general
Iván fue meticuloso, calculador, su experiencia y curtidez le jugaron a favor, jamás se le vio desesperado o despeinado al tocar el acordeón, instrumento que hablaba por él, pues sonaba exactamente como el digitador lo había planeado, seguramente, el estratega estuvo siempre al nivel de su estrategia.
Iván no se dejó tentar del favoritismo, una plaza colmada de sus seguidores que ondeaban su nombre, pero este, cual coraza de protección era superior a ello, no se dejó provocar del adversario, incluso jugó con los ataques mediáticos de estos, los hizo jugar para él y se los ganó sin haberles peleado (jajaja). Este ‘man’ si supo jugar, la estrategia se la pintaron y Zuleta solo tuvo que colorear.
Ahora, si entramos en el contexto de quién o quiénes eran los mejores y merecían ganar la anhelada corona, incluso por encima de Iván, debemos seguir apelando a la objetividad y conveniencia, incluso a la relatividad, pues, las formas son variadas, pero la esencia es una sola, hay niveles e Iván supo manejar cada nivel, jamás se saltó uno, fue estudioso, calculador y detallista, cual cazador en cacería donde todas las presas cayeron, creyendo que con provocarlo, lo llevarían a jugar en su campo y no, definitivamente, Zuleta siempre jugó, cómodo, muy cómodo en el de él …. Aquí no hubo amagues, aquí se ganó por goleada y de contragolpe, cual ‘jaque mate’ en juego de ajedrez…
‘Zuletica’ demostró ser un experto en el arte, su acordeón habló por él, sus bajos, pitos y acordes le fueron fieles a su estilo, la prensa lo invitaba a ser más agresivo, pero él, cual ‘perro viejo´’, hacía caso omiso y como dice el dicho, ‘ladraba hechao’, pues claro, ‘perro viejo, ladra sentado’ y así los derrotó, sin un solo mordido, solo con amagues y amor propio, esperando el ataque y el agravio y con cada una de sus notas, se defendía sin siquiera, ladrar…, ‘peló’ los dientes y eso le bastó para ganar .
Zuleta, ha demostrado una vez más, que no gana el que más corre, sino quien sabe correr, al final lo que importa es llegar a la meta y no quedar cansado a media marcha por impregnar todas las fuerzas, tratando de vencer en un principio, cuando se debe vencer es al final. Ya Diomedes lo decía, “tal vez no seré el que más cante, pero de algo estoy seguro que el mejor sí soy”. Algo más real que esta frase del ‘Cacique’, pues, seguramente, ‘Poncho’, Oñate, Villazón, pudieran cantar más, pero el que era, era él y en el puesto del más grande, siendo aquellos muy grandes, nadie se lo quitaba a un ‘cacique’, Rey de la tribu….
Seguramente los finalistas que competían con Iván, lo entendían así y buscaron en las formas, la manera de llegar a los fondos, pues había que derrotar al favorito de muchos o casi todos, pero no sería una tarea fácil, había que hacerlo desde el acordeón, en lo musical siendo más digitadores y es aquí donde ya iniciaron perdiendo, pues mientras ellos le metían velocidad, Iván le metía cadencia, los otros hacían pantalla, una y mil caras, siendo ‘morisqueteros’, Zuleta no se inmutaba por nada ni nadie y tocaba con parsimonia y relajación total, como si no hiciera parte de una gran final, sino que esa gran final hiciera parte solo de él.
Los venció sin pelearles, todos contra él y él ni cuenta se daba, no por desmeritarlos, seguramente no, ni por ser agrandado al oponente, pero si por ser él y pelear solo frente a él mismo. Es aquí donde estuvo la clave del gran triunfo, no se dejó llevar a su campo, los trajo al suyo, dejó que atacarán y él solo se defendió hablando y contragolpeando con su acordeón, cual, muchas veces el Brasil del 70 o la naranja mecánica de aquellos tiempos, Iván ganó sin despeinarse, sin pelear con nadie, con gallardía, elegancia, sin lanzar una sola flecha, venció a toda la tribu contraria y digno a su mentor de la Junta, en la mítica tarima, hubo un solo ‘cacique’, el hoy Rey Vallenato Iván Zuleta Barros.








