Ante el recrudecimiento de la violencia y la creciente impunidad que afecta a La Guajira, el precandidato presidencial Mauricio Lizcano presentó una estrategia que, según dijo, busca devolver la confianza ciudadana mediante el fortalecimiento de la seguridad y una justicia más eficaz.
De acuerdo con cifras del Observatorio de Seguridad Ciudadana, la falta de testigos dispuestos a declarar y la penetración de intereses criminales en instituciones estatales han incrementado la criminalidad y debilitado la capacidad de respuesta de la justicia.
Frente a este panorama, Lizcano planteó tres ejes centrales:
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Recuperación territorial, con bloques de búsqueda e inteligencia militar respaldados por mayor capacidad y seguridad jurídica para la Fuerza Pública.
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Uso intensivo de tecnología, mediante la instalación de 10 millones de cámaras con inteligencia artificial y reconocimiento facial para anticipar delitos y reducir la impunidad.
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Reforma profunda a la justicia, que garantice procesos rápidos, coloque a las víctimas en el centro y ponga fin a lo que calificó como “una cultura de protección al delincuente”.
El precandidato también anunció acciones específicas contra la extorsión, en particular aquella que se origina desde las cárceles y afecta a comerciantes y familias en la Costa Caribe.
“Mientras la justicia proteja más al delincuente que al ciudadano de bien, regiones como La Guajira seguirán siendo golpeadas por la violencia. Sin justicia no hay seguridad”, enfatizó Lizcano.
Finalmente, destacó que la estrategia contra la criminalidad debe trascender el uso de la fuerza e incluir la reconstrucción de la confianza en las instituciones, la protección a los testigos y el fortalecimiento del tejido social.
“Solo una política integral que combine seguridad, justicia y desarrollo social permitirá que La Guajira deje de normalizar la violencia y recupere la esperanza en un futuro en paz”, concluyó.








