La eliminación progresiva del impuesto del 4×1.000 volvió al debate económico luego de que José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, planteara la necesidad de desmontar gradualmente este gravamen como una estrategia para incentivar la inclusión financiera y reducir la informalidad en el país.
En declaraciones entregadas a Valora Analitik, el exministro de Hacienda sostuvo que disminuir las cargas tributarias asociadas al sistema financiero resulta fundamental para promover la bancarización. A su juicio, el impuesto también «incentiva el uso excesivo de efectivo y dificulta la transición de millones de micronegocios hacia la formalidad».
La propuesta contempla, además, incentivos fiscales dirigidos a cerca de 5,2 millones de micronegocios informales para facilitar su incorporación a la economía formal.
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Entretanto, gremios y entidades del sector financiero continúan respaldando la aplicación de la exención múltiple aprobada en la reforma tributaria de 2022, mecanismo que permitiría sumar los movimientos realizados en distintas cuentas de una misma persona para determinar el cobro del gravamen. Sin embargo, la medida aún no entra en vigencia.
Actualmente, solo están exentas del impuesto las transacciones realizadas a través de una única cuenta marcada como exenta y que no superen el límite mensual de $18.330.900.








