El abogado penalista Abelardo De la Espriella confirmó este miércoles 16 de julio su intención de aspirar a la Presidencia de Colombia en 2026, con «el respaldo de una amplia coalición opositora al Gobierno actual». En entrevista con la revista Semana, anunció que iniciará la recolección de tres millones de firmas a partir de la próxima semana, como punto de partida para su candidatura.
“Colombia vive uno de los momentos más críticos de su historia, y no podemos darle la espalda”, expresó De la Espriella, quien aseguró haber evitado durante años cualquier participación electoral, pero que ahora se siente moralmente obligado a asumir un rol activo ante lo que considera un grave deterioro institucional y social. “He vuelto al país porque siento el deber de poner el pecho por Colombia”, declaró durante una entrevista con el medio anteriormente mencionado.
El abogado, conocido por su discurso vehemente y postura conservadora, no descartó una fórmula con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien calificó como “el Messi de la política”. Según relató, ya le manifestó al exmandatario su intención de tenerlo como compañero de fórmula vicepresidencial, aunque este solo respondió con risas. Aun así, De la Espriella afirmó: “Yo estaría honrado en que el presidente Uribe pudiese ser parte de esa fórmula, nos ahorraríamos muchos problemas, sería un gobierno absolutamente maravilloso”. “Sería un gobierno maravilloso, que combinaría juventud con experiencia, ímpetu con sabiduría”, añadió.
En su visión de país, aseguró que retomaría los principios del denominado «uribismo», basados en los pilares de seguridad democrática, confianza inversionista e inversión social. “Esa ha sido la única receta que ha funcionado para Colombia”, puntualizó.
Advirtió que, de resultar electo, tomaría decisiones de alto impacto desde el primer día de su mandato, especialmente en materia de seguridad, salud y empleo. Frente a los grupos criminales, su propuesta es tajante: “Al que no se someta, se le da de baja”.
Sobre el panorama electoral, dejó claro que no hará alianzas con ningún sector afín al gobierno de Gustavo Petro. “Estoy convocando a una gran coalición patriótica”, afirmó, y fue enfático en asegurar que preferiría “ser fusilado” antes que pactar con el «petrismo».
Finalmente, señaló que su aspiración no es solo política, sino también simbólica: “Quiero ejercer un liderazgo que reconcilie los valores fundacionales de la nación con una visión de futuro en la que todos podamos construir una Colombia de oportunidades y seguridad”.








