Desde que tuve luz de conocimiento observé a una Villanueva próspera y echada para adelante en desarrollo continuo.
La conformaban una cabecera municipal con tres corregimientos: El Molino, Urumita y La Jagua del Pilar, además de sus caseríos y zonas veredales, que le daban mucho dinamismo comercial y productivo. Una zona bancaria con cuatro instituciones que entre ellas estaba la Caja Agraria, Hoy Banco Agrario, que con sus créditos blandos al sector agrario incentivaba la producción campesina. En estos momentos esa zona está reducida sólo a un banco.
En el sector agrario daba gusto ver esos carros serranos, (llamados así por su labor de transporte hacia la Sierra) en el mercado público a las cuatro de la mañana, provisionándose. Además de las arepas de la señora Luisa Bolaño, sólo de carne o la liga como decían antes, porque el resto de comida la producía la Cordillera del Perijá, que era la mayor despensa alimentaria de Villanueva y la mayor proveedora de oficios u ocupación entre todos los sectores, sobretodo en época de recolección de café, hoy, son más las compras que suben que los productos que bajan de esa Serranía, por el olvido total en que se encuentran sometidas.
En el sector salud nunca existió una remisión de parto a ningún destino porque las parteras de antes daban abasto con final feliz, o sea, que el villanuevero si nacía en Villanueva.
Hoy, analizando el presente del municipio sólo tenemos un cuarto de la Villanueva antigua que en vez de expandirnos y crecer ha sucedido lo contrario, nos hemos contraído en caída libre el decrecimiento. Atrás y en la historia quedaron aquellos corregimientos nuestros como El Molino, Urumita y La Jagua del Pilar y, lo que es peor, que hoy como municipios exhiben más desarrollo y progreso que nosotros, a tal punto que se ha invertido el accionar, ahora somos los villanueveros que nos toca viajar hacia Urumita si necesitamos un servicio financiero del banco Agrario, para incentivar el campo, porque en Villanueva no opera dicha entidad.
Igualmente de invertido está el accionar con el Molino, hoy algún desplazado villanuevero que aspire a ser reparado por el Estado o lograr algún otro beneficio, le toca por obligación trasladarse hacia El Molino si quiere hacer valer sus derechos, porque no fuimos capaz de conseguir una sede administrativa en asuntos de desplazamiento en nuestro terruño.
Si miramos hacia La Jagua del Pilar, quienes tienen un poco más de cinco mil habitantes, en sus últimos cuatro años, muestran periodos casi triplicándonos en ejecución presupuestal para beneficios comunitarios, teniendo Villanueva un poco más o menos seis veces más habitantes que ellos.
Se llegó a pensar que ese retroceso de nuestro pueblo era cosa del pasado, tal vez por falta de liderazgos solamente de esos gobernantes, pero es que hoy tenemos la amenaza más latente de perder la autonomía administrativa que poseemos en el manejo del agua potable, porque los honorables concejales sin excepción alguna, aprobaron el proyecto de acuerdo presentado por el señor alcalde mediante el cual dan vía libre a la prestación del servicio domiciliario del agua potable de manera conjunta con más de seis municipios del sur de La Guajira.







