La Punta de los Remedios, promisoria población del norte de La Guajira, a escasos cinco kilómetros de Dibulla, tierra natal del inmortal compositor Carlos Huertas Gómez dio a luz a Ender Alvarado Varela, lo mismo que a Toby Murgas, considerados por la vallenatía como los dos más grandes artistas de la tierra natal del padre del patriarca del folclor vallenato, Francisco Antonio Moscote Guerra ‘Francisco El Hombre’.
Hoy cuando se cumplen 40 años de la trágica desaparición de Ender, queremos llevarles su semblanza musical para que sirva de ejemplo sobre todo para las nuevas generaciones.
Ender Alvarado nació el 7 de marzo de 1955 en esta población (La Punta de los Remedios), hijo de Arístides Alvarado y Dalza Varela. Sus inicios musicales fueron en su pueblo natal, ya que recibió la vena musical de su bisabuelo Manuel Antonio Redondo, quien tocaba acordeón en la década de los años cuarenta por la región.
Ender, a escasos 12 años, o sea, a fínales de los años sesenta comenzó tocando picos de botellas y dulzainas. Luego organizó el grupo de Los Alegres Punteros, porque todos los integrantes eran oriundos de La Punta con la voz de Ladimiro Freyle, la guacharaca de Alcides Redondo, la caja de Manuel Pacheco, la tumbadora de Quintín Ruiz y los timbales de Dionisio Lindo.
Al ver sus tíos Raúl y Ernesto Redondo el talento de tocar de Ender le regalaron un flácido y viejo acordeón, pero la dicha estaba por llegar, ya que en una fiesta del pueblo, el reconocido dirigente político Eduardo Abuchaibe Ochoa, al escucharlo digitar su viejo acordeón decidió regalarle uno nuevo encargándoselo a Maicao. Tal fue la alegría de Ender que enseguida se puso a sacarle notas al nuevo instrumento, pero se notaba ‘maniado’ porque ya estaba acostumbrado a su viejito y flácido acordeón y no a ese nuevecito, hasta que fue cogiéndole el golpe.
En el año de 1971, buscando nuevos horizontes se mudó para Riohacha con Ladimiro Freyle y se matriculó en el Liceo Almirante Padilla, en donde amenizaba la semana cultural. En la capital de La Guajira refundó el grupo con la misma razón social Los Alegres Punteros, ingresando nuevos artistas como Geramines Acosta Barros en los coros, Luis Cotes congas y coros, Alfonso Martínez en el bajo, Luis Barros en las timbaletas, Jaime Jiménez en la guacharaca y Víctor Pareja como animador.
Ya para 1976 y tras la salida de Ladimiro Freyle del grupo se refundó el conjunto colocándole el nombre de Ender Alvarado y Sus Inquietos, en donde llegaron una constelación de artistas criollos como Adaníes Díaz como cantante, Romualdo Brito como guacharaquero y corista, ‘El Paly’ Gámez como animador y Toby Murgas como guacharaquero, ‘El Ché’ Gámez como bajista y Aldo Griego como corista. Un tiempo después ingresaron otros artistas como William y ‘Quille’ Gámez, ‘Beto’ Molina, Fidel Mejía, Eduardo y Cristóbal Cotes, Manuel Danto Torres, ‘Lucho’ y ‘Joaco’ Murgas y Pedro Marín Barros, sirviendo este grupo como una especie de academia musical para los artistas de la región.
Al poco tiempo Adaníes es requerido por Ismael Rudas para grabar su primer LP y queda como cantante provisional Romualdo Brito. Luego Romualdo también fue buscado por Los Hermanos Meriño para grabar y queda como cantante oficial Toby Murgas en 1978, quien ya venía haciendo coros y tocando su guacharaca.
En 1979 por recomendación de Édgar Ferrucho Padilla les sale su primera grabación con el sello Philips de quienes eran productores Lenín Bueno Suárez y Patrick Mildenberg, grabando en 1980 su primer LP denominado ‘Sorprendentes’. Con esa misma razón social Los Sorprendentes, haciendo éxitos tanto a nivel nacional como internacional con temas como ‘Quiero’, ‘Campesina ibaguereña’, ‘Esta noche me declaro’, ‘Cállate’, ‘Las piedras del río’ y muchos temas más.
Debido al rotundo éxito del primer LP en 1981 graban el segundo trabajo discográfico llamado ‘Seguimos firmes’, destacándose canciones como ‘La bogotana’, ‘Quiero ser tu dueño’, ‘Seguimos firmes’, ‘Los hombres se respetan’ y demás. Todas estas canciones hoy han quedado como grandes clásicos del folclor vallenato. Cabe destacar que estos dos artistas lograron conseguir el galardón de tener dentro del vallenato las dos mejores versiones tanto de ‘Campesina ibaguereña’ como ‘La bogotana’, ambas canciones de ‘Wicho’ Sánchez.
Desafortunadamente, para la música vallenata sobrevino su infortunado deceso por manos asesinas el 17 de mayo de 1982 dejando un inmaculado legado musical que hasta después de muerto seguirán sonando y sirviendo de ejemplo para las nuevas generaciones por su versatilidad y estilo propio.
Paz en la tumba del gran pionero del norte guajiro.








