Por: Hernán Baquero Bracho
Al iniciarse el nuevo período legislativo del Senado de la República y de la Cámara de Representantes, ayer 20 de julio, La Guajira cuenta con un nuevo horizonte en el Congreso colombiano, al tener la representatividad de dos senadores, que diría que tres y tres representantes a la Cámara, algo que no ocurría hace décadas en nuestro departamento, lo que esperamos, se traduzca en acciones en bien de los guajiros en general.
Cuando afirmo que no son dos senadores, sino tres o por qué no decirlo, cuatro, es basado en lo siguiente: Alfredo Deluque Zuleta, por el Partido de la U; Martha Peralta, por el Pacto Histórico; Imelda Daza Cotes, por el Partido de los Comunes; quien es de Manaure, Cesar, pero arraigada en su niñez y parte de su juventud, en Villanueva, hija del villanuevero Rudecindo Daza Vega y de la matrona manaurera, quien era conocida cariñosamente como ‘La Tota’ y frecuenta mucho a su pueblo adoptivo y ahora como senadora, lo hace con más frecuencia, organizando a los del Pacto Histórico en este sección del país, donde ha manifestado que impulsará importantes obras para la tierra Cuna de Acordeones y Carlos Trujillo, senador Conservador y presidente de dicho Partido, quien se alzó con una votación importante en La Guajira, allende de los tres honorables representantes, como son Jorge Cerchar Figueroa, por el Partido Colombia Renaciente; Juan Loreto Gómez Soto, por el Partido Conservador y Carmen Ramírez Boscán por el Pacto Histórico, en representación en la Cámara, de los colombianos residentes en el exterior.
Vista así las cosas, deben trabajar en forma coordinada, como equipo, pensando siempre en el bienestar de los guajiros y gestionando importantes obras que redunden en el desarrollo del Departamento.
La primera tarea que los debe unificar, es lograr que se asignen los recursos en el Presupuesto Nacional que será aprobado en el mes de octubre, para culminar ese gran sueño de los guajiros, como es la Represa del Ranchería, en especial la construcción de los distritos de riego y el acueducto de nueve municipios, para de una vez por todas, acabar con la sed milenaria de nuestros hermanos wayuú. Tengo la convicción que esta obra será una realidad en este nuevo gobierno. Lo paradójico, un presidente de derecha la inició y un presidente de izquierda la terminará. ¡En hora buena!
La segunda acción de nuestros senadores y representantes, es lograr que el Gobierno nacional establezca un Conpes, para lograr buenos resultados con la ya trillada sentencia T302 del año 2017, que no ha avanzado, no por culpa del gobierno departamental, sino del mismo Gobierno Nacional, debido a que La Guajira no cuenta con el presupuesto para lograr tal objetivo. Una tarea ambiociosa, que unidos se darán los resultados esperados.
Alfredo Deluque, después de su paso exitoso por la Cámara de Representantes, cuenta con la experiencia y el conocimiento para continuar encauzando proyectos y leyes en bien de Colombia y por supuesto, de su Guajira amada. Martha Peralta cuenta con el apoyo del presidente Petro para lucirse como senadora en bien de su departamento, Imelda Daza, quien también cuenta con el apoyo del presidente, tiene la oportunidad de lograr políticas públicas en bien del agro, no solo de Villanueva, sino del Cono Sur y su área de influencia, en especial de Manaure, que colinda con la Jagua del Pilar y Carlos Trujillo tiene la oportunidad de darle un respaldo a Uribia, donde le dieron su voto de confianza como senador de la República.
Jorge Cerchar Figueroa, su Partido apoyó firmemente al presidente de los colombianos y hoy uno de sus voceros es el nuevo embajador ante Estados Unidos. Tiene la oportunidad de mostrarse en el primer año como representante y demostrar que así como fue elegido como uno de los mejores alcaldes del país, en el manejo de las regalías, también mostrará esa casta como buen parlamentario. Juan Loreto Gómez, con su Partido de gobierno en esta nueva era, puede lograr importantes obras que beneficien al pueblo guajiro y Carmen Ramírez, de la confianza total del nuevo presidente de los colombianos, no será inferior al gran reto que tiene por delante y una de sus tareas es afianzar las relaciones comerciales y consulares con los países del Caribe.
Con todos estos aconteceres, La Guajira pinta bien con un nuevo horizonte, basado en la confianza de sus habitantes y la esperanza que tenemos en ellos como nuestros representantes directos








