La crisis humanitaria del hambre sigue su carrera ascendente, en el más reciente informe de la ONU sobre este tema se han revelado las preocupantes cifras.
Según este nuevo informe de la ONU, “El hambre en América Latina y el Caribe está en su punto más alto desde el 2000, después de un aumento del 30 por ciento en el número de personas que padecen hambre entre 2019 y 2020”.
Sin pelos en la lengua, Julio Berdegué, representante regional de la FAO dijo lo siguiente: “Debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrenta una situación crítica en términos de su seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi el 70 por ciento del hambre entre 2014 y 2020”.
Esto indica que el problema del hambre es uno de los retos no superados y que su presencia está causando muchos problemas de salud pública y muertes sobre todo en la población más desprotegida.
En La Guajira como parte desprotegida por la nación colombiana, este fenómeno se acentúa y se registran cifras en aumento si comparamos los decesos que llevamos a la altura de la semana 12, con los acaecidos en este mismo intervalo del año pasado.
Esto a las claras nos indica varias cosas, la primera es que no hay por parte del Icbf cobertura universal o que si la hubiera los programas no están llegando a toda la población infantil.
El Icbf en las distintas modalidades de primera infancia que es su programa de mayor cobertura en el territorio guajiro, solo alcanza a tener como beneficiarios a 94.147 niños, además, atiende un número menor en programas como mil días para cambiar el mundo y los que se dan en los Centros de Recuperación Nutricional, CRN.
Las cifras del último censo poblacional del Dane confirman que La Guajira ha presentado un crecimiento poblacional del 33,5% entre los años 2010 y 2020, pasando de 818.740 a 1.093.671 habitantes.
También reconoce el Dane que en la entidad territorial viven 393.322 niños y niñas de 0 a 14 años, que representan el 35,98% de la población departamental y esto sin darle alcance a los subregistros que dé que los hay, los hay.
Frente a estas estadísticas podemos categóricamente concluir que una alta cifra de nuestros infantes se quedan por fuera de la atención asistencialista que se hace a través del Icbf y que por ello no podrán desaparecer las muertes diarias y dolorosas de lo más Protegido por nuestra CN, la niñez.
Desde esta, mi orilla, y ante estas cifras desgarradoras, hago un llamado a los distintos estamentos públicos y privados a luchar por la desaparición del hambre, estableciendo a nivel nacional políticas públicas que garanticen la seguridad alimentaria en el país y en particular a mis paisanos guajiros los invito a que no nos distraigamos con riñas y señalamientos internos, de elevados egos y vanidades; sino que aprovechemos las órdenes judiciales de amparo y protección falladas en favor de nuestra niñez, sobre todo la Sentencia T-302 de 2017 de la Corte Constitucional, para que se establezcan programas macro que ataquen de raíz el gran problema del hambre que pasa por la solución del suministro de agua potable, vias, empleo para generar capacidad adquisitiva de la canasta básica y otros factores a resolver.
Trabajemos unidos por las cosas grandes que este amparo constitucional nos concede y la vía es tomar como carta de navegación el Conpes 3944 del 4 de agosto de 2018, para exigirle al Gobierno nacional y los territoriales que se le pongan a este Conpes los recursos para financiar las catorce líneas de acción y las 157 acciones a cargo de 30 entidades responsables de su ejecución. ¡Manos a la obra!








