El domingo pasado garrapateaba alrededor de un tema escabroso, desagradable: la invasión a Ucrania. Hoy escribiré sobre algo completamente opuesto, maravilloso, increíble, que nos pone a los barranqueros a fantasear. Hablo del partido entre el Chelsea y el Liverpool en disputa de la Copa Carabao, con nuestro ídolo, nuestro orgullo Luis Fernando Díaz, la nueva joya futbolística colombiana, fungiendo como titular del equipo rojo. Debo admitir que no pude presenciar el primer tiempo, pero lo que alcancé a ver me satisfizo plenamente. Un evento que no me imaginé ni en los más desbordados sueños, que jamás pensé presenciar y que se llevó a cabo en el mítico estadio Wembley. Reitero mi gratitud eterna a ‘Lucho’, a Mané, a Gaby por haber contribuido cada cual a su manera, a regalarnos estos momentos y placeres inéditos inesperados.
Me perdonarán los lectores el esfuerzo de definir con alguna precisión cronológica los mejores momentos de Luis Fernando en el periodo que pude ver: desde el minuto 46 del segundo tiempo, hasta el minuto 7 del primer tiempo complementario. La columna la escribí simultáneamente al desarrollo del tiempo del interregno que tuve la delicia y la fortuna de apreciar. Y por lo tanto intento reproducir con detalles lo que más me embelesó y emocionó del despliegue de nuestro fantástico muchacho. De allí la precisión sucesiva en los momentos de las jugadas y la emotividad que dejo plasmada.
Describiré los momentos aludidos: En el minuto 5 (del segundo tiempo) hizo una diagonal con su sello característico, y luego de haber penetrado hacia el perímetro del área del Chelsea combina con un compañero, recibe en devolución y mete un pase fantástico a Sadio Mané por encima de la cabeza de los centrales del Chelsea que debió terminar en gol del senegalés. Dos minutos después el narrador argentino dijo emocionado y textualmente: “arranca el de Barrancas”; eso me pareció increíble, asombroso.
Un minuto más adelante y luego de una veloz galopada por su sector izquierdo en el que ya se desempeña con absoluta naturalidad y comodidad y como diría el extraordinario y lamentablemente fallecido Édgar Perea, “invitó” a su marcador por la izquierda y luego lo “invitó” por la derecha, se entusiasmó y trató de definir por cuenta propia. Excelente arrojo. Posteriormente se produjo un gol del Liverpool que fue invalidado. ‘Lucho’ estaba a escasos centímetros por detrás del autor.
Al minuto 70 metió una pelota al área con la pierna izquierda que generó zozobra en la zaga de los ‘blues’. Al minuto 72 nuevamente el narrador argentino hizo alusión a Díaz como ‘El Cacique de Barrancas’, por su origen. Volver a escuchar eso es además de estimulante, gratificante, fue sumamente emotivo. Pero fundamentalmente, fue recordada y comentada por parte de los comentaristas y narradores la razón por la cual se le denomina así: ‘EL Cacique de Barrancas’, qué engreimiento sentí.
Minuto 74: una nueva habilitación por su banda invocada como jugada excelente de Luis Díaz.
Otro minuto después, en el 75, estuvo a punto de anotar un gol completamente merecido, que hubiese sido la apoteósis y la enajenación para nosotros los barranqueros. Jugada plena y clamorosamente aplaudida por la hinchada de los rojos de Liverpool. Ese lance surgió de un arranque incontenible y arrollador que lo puso mano a mano con el extraordinario arquero del Chelsea.
Al minuto 77: cometió el único error, abusó del regate cerca del área de su propio equipo, perdió el balón. Supongo que todos los barranqueros hicimos toda la fuerza posible para que esa jugada que había culminado en gol del Chelsea, tal como ocurrió, fuese anulada.
Minuto 83: otra salida veloz de ‘Lucho’ que fue resuelta muy bien por él. Desafortunadamente no finalizó como debía y como deseábamos en lo más recóndito del alma.
Minuto 85: un remate de ‘Lucho’ que nos puso a soñar nuevamente.
En el minuto 86 se produce la sustitución de Sadio Mané en el Liverpool, uno de los hombres de ataque, un astro, considerado entre los mejores del mundo. ‘Lucho’ permaneció en la cancha, detalle no menor que habla del despliegue, de la enorme calidad que está desarrollando nuestro muchacho.
A los 87 bajó la pelota cerca de la raya, como lo que es: un crack, y luego colocó un pase extraordinario para rubricar esa genialidad.
Minuto 90: otra vez ‘Lucho’, otro cruce desde la izquierda que fue rechazado, pero generó peligro y se convirtió en tiro de esquina a favor del Liverpool.
‘Lucho’ no desentonó en absoluto, brilló con luz propia ante una constelación de estrellas mundiales, en el mítico estadio Wembley y en la nación considerada como la cuna de los inventores del fútbol moderno, frente a una numerosa asistencia de ambos equipos y una multitudinaria teleaudiencia brindó una inolvidable faena futbolística. Fue reconocido y calificado como una de las figuras del partido, eso es mucho decir ante semejante escenario, ante tamaño ambiente y lo que implica un partido como ese.
Un juego atípico, con resultado 0 por 0. Pero que tuvo los ribetes e ingredientes de un partido de múltiples goles. Un cero por cero raro. Tremendo clásico. La primera tarjeta amarilla se produjo a los 89 minutos. Insospechado alargue, porque tal como trascurrió el partido, se esperaba un gol de cualquiera de los dos equipos. Según la evolución del juego, el extratiempo no lo esperaba nadie, premio absoluto a los hinchas, a los jugadores y al mundo del futbol. Cuatro goles anulados por fuera de juego. No en vano es considerada la más sobresaliente liga del mundo, en la que se dan cita buena parte de los principales jugadores y de los mejores entrenadores.
Y efectivamente, el tiempo normal termina en un marcado que no refleja para nada la realidad de todas las emociones, las oportunidades, las opciones de gol que hubo de lado y lado. Un partido, como afirman usualmente: de toma y dame, de ida y vuelta. Las secuelas de la guerra en Ucrania no se percibieron en el Chelsea que, como sabemos, es propiedad de un multimillonario ruso muy cercano a Putin, sobre el que desencadenarían sanciones como represalia, justamente por esa cercanía con Putin. Abramovic –su dueño–, ya tiene en venta al Chelsea.








