La Universidad de La Guajira (Uniguajira) se ha erigido en los últimos años no solo como un faro de conocimiento, innovación y promotor de las riquezas culturales, sino, como un verdadero motor de desarrollo educativo propenso al mejoramiento de la calidad de vida del colectivo. Bajo el liderazgo del rector, Carlos Robles Julio, hemos sido testigos de una metamorfosis institucional tan profunda como necesaria. Sin embargo, como suele pasar, la grandeza y el progreso atraen inevitablemente las piedras de melifluos y conspiretas.
La gestión de Robles Julio ha sido, sin rodeos, transformadora. Quienes hemos visto desde lejos (no lo conozco personalmente) en los procesos sociales y educativos en el departamento, recordamos un antes y un después. La planta física de la universidad ya no es la misma; ha experimentado una dignificación que impacta directamente en la calidad de la experiencia académica. Aulas modernas, laboratorios y escenarios mejor dotados y espacios renovados hablan de una administración que prioriza la infraestructura como cimiento del aprendizaje.
Pero la transformación va más allá del cemento. El verdadero activo de una institución es su gente, y en esto, la mejora del talento humano ha sido significativa. Procesos transparentes de selección, capacitación constante y una cultura de la excelencia han revitalizado el cuerpo docente y administrativo. Esto no es un simple cambio cosmético, es el fortalecimiento de la estructura medular que sostiene la misión de la universidad.
El resultado más palpable de este esfuerzo sostenido se ve en los procesos de acreditación. Uniguajira ha escalado posiciones, demostrando que la calidad educativa en la región Caribe puede competir con los más altos estándares nacionales. Este logro no es del rector solamente, sino de toda una comunidad que ha creído y trabajado. Pero es innegable que la brújula, la visión estratégica que hizo posible esta convergencia de esfuerzos, provino de su despacho.
Hoy, la Universidad de La Guajira es un referente departamental ineludible. Es el espacio donde se generan los debates cruciales para el futuro de la región, el centro de pensamiento que aporta soluciones a problemáticas sociales, económicas y ambientales. Se ha convertido en un actor clave, un interlocutor válido y respetado, no solo en la academia sino en el ámbito público y político.
Es precisamente este éxito rotundo el que ha encendido las alarmas de los mediocres. La luz de Uniguajira, bajo la dirección de Robles, es tan intensa que opaca a aquellos que solo saben moverse en la penumbra de la crítica vacía y la intriga.
Hemos presenciado con indignación una andanada de ataques sistemáticos. Hay quienes, en lugar de competir por el favor ciudadano con logros, proyectos o visiones de futuro, han optado por el camino fácil y deshonesto de la difamación. El acoso ha tomado múltiples formas: legales (denuncias infundadas que buscan minar el tiempo y los recursos administrativos), ilegales (rumores malintencionados y desinformación) y, sobre todo, mediáticos (campañas de desprestigio orquestadas en redes sociales y medios de comunicación que intentan, fútilmente, distorsionar la realidad).
El objetivo es claro: entorpecer su promisorio futuro político. Es la reacción primitiva de adversarios que no tienen hechos que mostrar, que no pueden competir con la su gestión y los resultados saltan a la vista. Su única carta es el protagonismo farandulero a través de la destrucción, el intento de ‘tirar el árbol’ para que sus ramas no den más sombra ni frutos a la comunidad
A Carlos Robles las piedras que le lanzan solo reafirman el impacto positivo de su labor y un verdadero líder social no puede quedarse callado ante la injusticia y la mezquindad. Es nuestro deber defender la gestión que ha beneficiado a miles de jóvenes y sus familias guajiras, colombianas y de varias partes del mundo.
Las piedras están ahí, es cierto, pero el roble… firme, y su sombra es hoy el refugio y la promesa de un mejor futuro para el departamento. Es hora de dejar de mirar las piedras y empezar a proteger los mejores árboles de la región.







