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La Ley de Rescate Fiscal y ajuste económico

Para recuperar lo perdido en cuatro años.

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Para recuperar lo perdido en cuatro años.

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la República, estuvo signada por un hecho particular en materia económica: la desesperada acción política por parte de los monopolios financieros nacionales e internacionales por recuperar el manejo directo del poder, aunque no le fue tan mal a los ricos – lo dice el mismo Petro – pero ellos no soportaban cuatro años más sin el timón del Estado, para montar su junta administradora – como dice Marx y Engels – más confiable, de su cuño, de ellos, que puedan dominar a su antojo, ¡sus peleles!

El análisis no puede circunscribirse a simples conjeturas, o de bajo fondo político, a rebajar el debate a cursilerías circenses de un personaje nefasto pero fascista como el actual presidente de la República; eso sí, él actorisa culturalmente su papel fascista; émulo del presidente ucraniano, donde, la oligarquía financiera mundial impuso a un humorista para su trabajo fascista en favor del capital financiero en el este europeo.

La cultura tomada como vehículo para exorcizar y adormecer: detrás de la pistola al cinto, el walkie-talkie; la parada, fuera de toda normativa castrense con la mano en la sien; parecen fútiles, pero introducen efectos en el imaginario social para la aceptación y normalización de las políticas represivas: individuales y colectivas; restablecer el pasado ominoso del paramilitarismo, regularizar un régimen punitivo. Hay una frase que fue muy célebre en el régimen nazi, de la obra dramática ‘Schlageter’, del dramaturgo nazi Hanns Johst que dice: “Cuando  escucho la palabra cultura, le saco el seguro a mi Browning”. Ese es el rol de Abelardo, malandrín de trastienda. Pero no lo dejan solo, como cuña están los herederos del avieso, patibulario Laureano Gómez, que representan a la oligarquía financiera colombiana.

Este Gobierno es, en esencia, de corte neoliberal; para rescatar como lo gritan, repito, lo que dejaron de ganar, expoliar, robarse de los trabajadores en el cuatrienio presidencial inmediatamente pasado; antes que personal, este es un Gobierno proimperialista, genuflexo a la magatropelía trumpista; sin el más mínimo rasgo de independencia; presuroso en mostrar docilidad ante el FMI, endeudador de los trabajadores y la clase media. En su política fiscal – gastos e ingresos – centra gran parte de su atrocidad social y desprovista de todo patriotismo; sin ruborarse golpea al pueblo, imponiendo más impuestos a los pobres, más dineros para los bolsillos de los ricos.

Con la Ley de Rescate económico, lo manifiestan todo; tan claro como el agua cristalina y tan turbia  como el lodazal: buscan el rescate de la tasa de ganancia, que la crisis del capital hace decrecer, como lo explica sabiamente Carlos Marx en el Tomo III del Capital. Parece contradictorio, pero los grandes ricos no aguantan cuatro años de penuria; la inflación, creada por ellos – los ricos – no deja de generarles problemas, el problema es, cuando, con las tasas de interés los bancos no logran la máxima ganancia. El desempleo golpea al proletariado, es cierto, pero mientras menos trabajadores, es menor la ganancia para el oligarca financiero, para los patrones, es, su dolor de cabeza: disminuye la plusvalía.

Qué mejor mensaje para el FMI que la ampliación de la base del IVA y, especialmente a los alimentos, en más de 10 puntos porcentuales; creando peripecias tramposas e imposibles de efectuarse parael retorno – del IVA – a los más pobres, que han bautizado como efectIVA, que ocasionará la imposición de la factura electrónica hasta en las tiendas más pobretonas de los barrios. El centro de esta reforma son los impuestos indirectos. Esta iniciativa trastocará el Estatuto Tributario, en lo que atañe a los bienes y servicios gravados con la tarifa de 5%.

Además, la corrupción es un aliciente para los préstamos concedidos por el FMI, con la prima de riesgo se indemnizan o suman parte de los costos de los préstamos. Pero el Petrismo aupó estos deslices económicos: desoyó a quienes pugnábamos por la moratoria a la deuda, asumir a que la deuda la paguen los ricos; mostró un respeto reverente a la regla fiscal, veneno inoculado por el FMI para garantizarse el pago de la deuda y la asfixia a los pobres. Todos los acondicionamientos impuestos por el FMI son, para asegurar y minimizar los riesgos del retorno de capital de préstamo y la ganancia. De la mano del Proyecto de Ley de Rescate fiscal y ajuste económico presentado al legislativo, el Gobierno presenta además la Ley de Sometimiento a la Justicia y Reforma a la Ley de Orden Público, para hacer más rígido el terrorismo de Estado represivo.

Ahora que no nos salgan los agoreros del progresismo, que la redención del país está en establecer la más estrecha colaboración unitaria electoral con los agentes de la burguesía financiera en las regiones, para ‘ganar’; el acumulado político que llevó a ganar el Gobierno con Gustavo Petro, lo construyó la izquierda con décadas de trabajo político entre las masas, creando las más disímiles formas organizativas en el pueblo, que es la única garantía de que no llegue la perturbadora distorsión política del algoritmo con los Bots, a desviar la mentalidad popular. Para el 19 de noviembre de 2026 se está convocando por parte de las centrales sindicales a un paro nacional, combativo, previo a una programación de acciones de masa. Allí debe estar nuestro compromiso, por la mayor participación popular.

 

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