Mohammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en el 2006. Ganó ese reconocimiento, no por haber contribuido a resolver algún conflicto interno de algún país o entre naciones, sino por haber creado la primera empresa social conocida como Banco Grameen o Banco de los Pobres. Una institución que ha ayudado a salir de la pobreza a millones de personas, no solamente de su país natal, Bangladesh, sino que a través de su ejemplo inspiró a muchas otras naciones del mundo para que el crédito llegara a los más pobres, que hoy conocemos como microcrédito con una metodología y un interés verdaderamente “social”.
En su libro titulado ‘Empresa para todos’, me llama la atención algunas de sus apreciaciones respecto a la pobreza: “Los pobres no crean la pobreza. Esta la crea el sistema que hemos construido, las instituciones que hemos diseñado y los conceptos que hemos formulado…”.
“Cuando encuentro prestatarias del Grameen, generalmente, son parejas de madre e hija o madre e hijo, en las que la madre es analfabeta y su hija o hijo son médicos o ingenieros”. Reflexiona: “La madre también hubiera podido ser una médica o una ingeniera. Tiene la misma capacidad de sus hijos, pero no pudo liberar su potencial por no tener la oportunidad de ir a una escuela para aprender el alfabeto”.
Si este profesor de economía no se hubiera interesado por sacar a las primeras 47 aldeanas de la trampa de los usureros y haberles concedido la oportunidad de desarrollar sus actividades económicas con créditos blandos, seguramente la próxima generación de esas madres no hubiesen podido ir a la escuela ni a la universidad, ni hubiesen podido liberar su potencial para superar la condición de pobreza extrema.
Los bancos, por ejemplo, no aceptan suministrar servicios financieros a casi dos terceras partes de la población mundial. Durante generaciones sostuvieron que no se podía hacer y todo el mundo aceptó esa explicación. Esto permitió prosperar a ‘tiburones’ prestamistas en todo el mundo. El Banco Grameen puso en duda ese supuesto y demostró que prestar dinero a los más pobres no solo es posible, sino lucrativo.
“Todo ser humano nace y llega a este mundo completamente equipado, no solo para cuidarse a sí mismo, sino para contribuir al bienestar del mundo como un todo. Algunos tienen la posibilidad de explorar su potencial, pero muchos otros nunca tienen la oportunidad de descubrir los maravillosos dones con que nacieron, mueren con esos dones inexplorados y el mundo sigue privado de su contribución. Todo lo que se necesita para sacar a los pobres de la pobreza es crear un entorno que les permita desarrollarse, tan pronto los pobres puedan liberar su energía y creatividad, la pobreza se reducirá significativamente”.
¿Cómo creamos ese entorno? Reformulando los supuestos ideológicos de nuestro sistema, hay que diseñar instituciones que eficientemente sirvan a la pobreza. La empresa social de Yunus es una de esas herramientas que sería de gran utilidad para los dirigentes políticos y religiosos, los gobernantes, los líderes comunales, y para todo aquel que desee aportar en la reducción de la pobreza.
En el próximo artículo escribiré sobre el concepto de esa “empresa social”.








