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‘Kbeto’ Zuleta tiene hospitalizado el corazón del vallenato

“Quiero cantar unos versos a mi viejo querido, y decirle que me siento orgulloso de su canto, que su legado va a quedar en sus queridos hijos, que…

“Quiero cantar unos versos a mi viejo querido, y decirle que me siento orgulloso de su canto, que su legado va a quedar en sus queridos hijos, que…

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“Quiero cantar unos versos a mi viejo querido, y decirle que me siento orgulloso de su canto, que su legado va a quedar en sus queridos hijos, que es la continuación de un verdadero vallenato. Y cuando llegue a viejo, que viva más contento de felicidad…”.

Imposible referirnos a la situación inesperada que se ha presentado y que nos preocupa a todos, sin recordar el aparte transcrito de la canción ‘Puro vallenato’ de la autoría de Robert Oñate, grabada por ‘Kbeto’ Zuleta a dos voces con ‘Poncho’, su padre. En ella nos recuerda que el día que su papá decida descansar serán ‘Kbeto’, Andrés y Héctor Arturo los llamados a sustituirlo.

Con justificada preocupación, todos los que amamos la música vallenata y valoramos el mayúsculo aporte de la familia Zuleta para dar cima y altura a lo que hoy se conoce como el género musical más representativo de Colombia, estamos unidos en oración por el restablecimiento pleno y pronto de la salud de Carlos Alberto Zuleta García ‘Kbeto’, un joven que se ha constituido en gran esperanza para la vocación de permanencia del vallenato en el tiempo y la recordación popular dentro y fuera del país.

Tenemos la esperanza cierta que el hijo de ‘Poncho’ y Luzmila más temprano que tarde estará regresando al seno de su familia sano y fortalecido para seguir reivindicando la música tradicional como prueba indeleble de la existencia de Dios y de la prevalencia de la vida sobre las fauces de la muerte, lo sucedido, no hay duda que es un gol momentáneo, de camerino que él ha recibido iniciando el partido, pero que no será suficiente para impedir su triunfo.

La humildad justamente heredada de su padre y de su tío Emiliano, lo indujo a abordar el bus junto con sus acompañantes en lugar de desplazarse a su regreso a casa en costosas camionetas a toda velocidad como lo hacen muchos de sus laterales generacionales, seguramente sabía que un eventual insuceso sería inmerecido e impensable, pero unos son nuestros planes y otros los de el que todo lo puede, así estaba escrito, le deparaba el destino esta dura prueba para él y también para su digna familia en conexidad con quienes admiramos su calidad interpretativa y avizoramos para él un futuro engreído en su utopía y sabedor de su inminente reino.

No nos queda duda que allí en su lecho de enfermo ya la mismísima Virgen le susurró en sus oídos sus palabras de paz, de sanación y de absolución para que con sabiduría y en cumplimiento de su juramento hipocrático los facultativos que tienen la honrosa responsabilidad de sacarlo adelante hagan su trabajo con pericia, fe mariana, con esmero y con inteligencia, si algo falta, estoy seguro que mi Diosito le dirá, “Déjenme esto a mí, que lo inicial ya lo hice, igual que a Moisés, a él lo salve de las aguas”.

En este momento que tiene en pausa el corazón de todos, invocamos a plenitud al Santo y justo juez por la defensa de su vida y de su alma para que si la muerte tiene ojos, que no vea a ‘Kbeto’, si tiene pies que no lo pueda alcanzar, si tiene manos que no lo pueda detener, para que pueda emular la trayectoria maravillosa de su padre, para que su cuerpo nunca sea preso, ni su sangre sea nuevamente derramada, ni sus carnes desgarradas, ni su alma perdida, para que cada paso que dé en el futuro, con uno o con dos pies, los dé sobre los pétalos de rosa que para él ha tendido ya el porvenir. No hay duda que mientras más oscura esta la noche, más cerca estará el amanecer.

Hoy reflexionando sobre lo sucedido, se pregunta uno cómo es posible que después de alegrar el corazón de tanta gente a quienes les cantaron, inclusive sin conocerlos, pudo suceder este accidente tan fatal llevándose para siempre a dos buenos seres humanos, a Harold Santana y Jeovanny Lobo, y dejando con graves lesiones al líder de la agrupación. Es para pensar que un sino trágico persigue a esta gente que entrega lo mejor de sí para que todos estemos contentos. Ya esto no es casualidad, viene sucediendo desde hace mucho tiempo. Los accidentes de tránsito han sido particularmente atroces para los intérpretes de música vallenata.

Si hacemos memoria, no nos alcanzan los dedos de las manos para contar todos los cantantes, compositores, bajistas, acordeoneros, cajeros y demás que han perdido su vida y el vallenato los ha perdido a ellos en carretera.

Por lo pronto, seguimos con la íntima convicción que ‘Kbeto’ se salvó de morir el día que lo rescataron de las aguas del río Ariguaní… esta salvado.

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