Por: Katteren Zárate Pinto
La comunidad del pueblo de Papayal, corregimiento del municipio de Barrancas, por la necesidad de agua potable que no llega a sus hogares, en un acto pacífico de protesta social y de rebeldía con una gran causa noble, decidió por tres días cerrar las vía que comunican al sur de La Guajira con el norte y el centro.
Los papayaleros ejercieron el derecho fundamental a la protesta social consagrada en el artículo 23 de nuestra Constitución Política; el cual en uno de sus apartes establece lo siguiente: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestar pública y pacíficamente”. Eso fue lo que hicieron la gente de Papayal, con gallardía, levantándose en una lucha noble y altruista por el derecho fundamental al agua potable que nos asiste a todos colombianos.
Doy gracias a este pueblo noble, bueno y trabajador, porque al ejercer el derecho a la protesta social, no solo estaba luchando por su corregimiento, sino que lo estaban haciendo por todos los guajiros, pues todo el departamento de La Guajira adolece del preciado líquido; la poca agua que llega a los hogares de los quince municipios de La Guajira no es apta para el consumo humano y en las comunidades indígenas de la Alta Guajira, no es apta ni para el consumo animal.
Podríamos afirmar que estA protesta culminó con éxito; pues el pasado 2 de septiembre se reunieron los líderes de la protesta social con el gobernador encargado y por primera vez, a esa población, se desplazó la ministra de Vivienda y Agua Potable, Catalina Velasco, y se comprometió a incluir en el plan de desarrollo los recursos económicos para culminar la segunda y tercera fase de la represa del rio Ranchería, la cual fue proyectada para llevarle agua potable las 24 horas del día a 9 municipio de La Guajira, tales como: La Jugua del Pilar, Urumita, Villanueva, San Juan del Cesar, El Molino, Fonseca, Barrancas, Albania y Maicao.
La protesta terminó con el levantamiento del bloqueo de la vía nacional y con la esperanza de los pobladores de que antes DE que finalice el actual gobierno se vea cristalizada la culminación de la represa del río Ranchería.
La represa del Ranchería fue concebida y diseñada para llevar el preciado líquido a la gran mayoría de los guajiros, además, se construyó una pequeña hidroeléctrica para llevar energía al pueblo de La Guajira y crear un distrito de riego para asegurar la seguridad alimentaria del Departamento, pues se pretende cultivar al menos 18 mil hectáreas de alimentos para la alimentación de nuestro pueblo, que se ha convertido en el Departamento en que más se está pasando hambre, después del departamento del Chocó, según cifras reveladas por el Dane.
La primera etapa de la represa del río comenzó a construirse en el año 2006 y estaba presupuestada por un valor de ciento setenta y siete mil millones de pesos ( $177.000.000.000), y terminó costando la elevada suma de dinero en el año 2010 de setecientos mil millones de pesos ($700.000.000), es decir, la precita obra ya tiene 12 años de haberse construido la primera etapa y aún con cumple con el objeto para el que fue construida, causándole un gran daño social a todos los guajiros y gran detrimento patrimonial al erario público de todos los colombianos.
La represa del río Ranchería en este momento tiene almacenados millones de litros de agua, mientras más de un millón de guajiros morimos de sed.
Los guajiros continúan agonizando de sed, han fallecido más de once mil (11.000) niños wayuú de desnutrición y sed en La Guajira mientras no exista un buen servicio de agua. Las únicas empresas que se van a interesar en La Guajira son las Mineras, esas que llegan precisamente para acabar con las pocas fuentes de agua que tenemos.
La precitada represa mide 110 metros de alto, tiene 375 metros de ancho y almacena 192 millones de metros cúbicos de agua.
La clase política predominante en La Guajira no fue capaz de conseguir que en gobiernos anteriores se apropiaran los recursos suficientes para la terminación de tan importante obra.
Tal vez a los guajiros de a pie, los ciudadanos del común nos hizo falta esa fuerza, esa rebeldía de la que hace pocas horas hicieron gala los papayaleros. Nos hemos dejado dominar por una clase política que no ama a La Guajira, pues de lo contrario, problemas tan elementales como el agua, alimentos y generación empleo aún no han sido superados, no le importamos a esta clase política, solo le interesan nuestros votos; se olvidan estos señores políticos que el principio y el fin del Estado es la dignidad y el bienestar de todos los seres humanos que habitamos en este país.
Pedimos a Dios que ojalá con el presente gobierno podamos conseguir ahora sí y de una vez por todas la culminación de tan importante obra por el bien de todos los guajiros.








