La tierra de compositores, San Juan del Cesar, será sede del Trigésimo Séptimo Encuentro de Periodistas del Sur de La Guajira, el sábado 28 de febrero del presente año a la celebración del día del Periodista Colombiano.
En este encuentro los periodistas tendrán la oportunidad de intercambiar ideas, así como también de estrechar sus lazos de amistad a partir de las 11:00 a.m. en las instalaciones del Club de Leones Monarcas de este municipio.
El comité organizador del evento informó que los comunicadores participarán de una jornada académica denominada ‘Cambios generacionales en los medios de comunicación’, conferencista Ismael Fernández Gámez (periodista y abogado – Gerente de Telecaribe), reconocimiento a la periodista y escritora villanuevera Mary Daza Orozco por el Colegio Nacional de Periodista CNP de Colombia, rifas, almuerzo típico sanjuanero, y finalizando con una presentación musical por parte de los compositores Deimer Jacinto Marín Jiménez y Efraín “El Mono” Quintero Molina – Rey de Reyes 2025 del Festival de Compositores de San Juan del Cesar.
¿Por qué el 9 de febrero?
El Día del Periodista se celebró en Colombia porque en nuestro país la historia del periodismo se inició el 9 de febrero de 1791. En esa fecha apareció la primera edición del ‘Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá’.
Esta publicación, que circuló semanalmente hasta el año de 1797, fue dirigida por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez.
Dos publicaciones que circularon seis años antes -El Aviso del Terremoto (salió un solo número, de una página) y la Gaceta de Santafé de Bogotá (alcanzó las tres entregas, de cuatro páginas cada una)- se consideran como, precursoras del semanario de Rodríguez, pero no como órganos periodísticos propiamente dichos, debido a que no hubo periodicidad en sus ediciones.
El Papel Periódico de Santafé de Bogotá se tiró en una imprenta que la corona española había confiscado a los sacerdotes jesuitas, quienes habían sido expulsados por orden real de todos los dominios españoles.
Tres intereses confluyeron para que se le diera vida a este nuevo periódico: la necesidad de crear un nuevo objeto de consumo social, la política cultural y educativa de los Borbones (que buscaba trasladar el despotismo ilustrado a las colonias) y el afán de consolidar un ambiente intelectual en la Nueva Granada.
La dura realidad
Cuentan los que saben de periodismo, que para que una noticia pueda calificarse como tal entre los lectores u oyentes, debe producir o generar una especie de rasquiña, escozor, interés, urticaria o como se llame.
El periodismo es de los pocos oficios o profesiones en el cual quien ejerce ese trabajo debe ser un desvelado defensor de la gente, de la comunidad, de las cosas de su pueblo, de su entorno. Uno de mis colegas es de opinión y estoy de su lado, que muchas veces los periodistas saben primero las cosas que los mismos miembros de la autoridad. Que es al periodista a quien acuden en primera instancia las personas para poner una querella, antes de que la comuniquen a las autoridades o a los funcionarios del Estado. Esa es la razón de ser de quienes creen que el oficio del periodista, con el respeto de los demás trabajos y trabajadores, es el mejor del mundo, pero al mismo tiempo es uno de los peores remunerados del país.
Solo a quien le guste este trabajo labora todo el día en aras de obtener una remuneración buena y saludable. Es el periodista un trabajador, tanto de estrato seis como del estrato cero o uno. Se sienta en un momento dado a manteles con políticos, autoridades, reinas y gobernantes y a los pocos momentos está en el barro de los sectores marginales, buscando la noticia para los medios de comunicación. Qué decir de aquellos que llegan a sus casas y no tienen para atender las necesidades del hogar.
En aras de ser un buen reportero, redactor, radio-periodista o como se llame, quien ejerza este trabajo debe ser entonces un desvelado amante de su profesión, servidor y orientador de la comunidad, respetado y respetuoso.
Debe ser como el policía, como el sacerdote, como el buen servidor público, un ejemplo para la sociedad. No se aceptan periodistas a medias, se requiere gente pulcra, consagrada a este oficio. La sociedad así lo requiere.
Hacer periodismo desde las regiones no es una labor fácil. Por el contrario, el periodista de cualquier medio, llámese escrito, televisivo o radial, debe ser mucho más cuidadoso al abordar un hecho noticioso, pues lo que informa en cierta medida puede tener estrecha relación con personajes conocidos por muchos en el conglomerado social y es posible comprobar sin mayor esfuerzo la realidad.








