🎧
Riohacha Detenida
Valledupar Detenida
Riohacha, La Guajira - 30 de agosto de 2026
Diario del Norte
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • La Guajira
  • Política
  • Judiciales
  • Caribe
  • Nación
  • Mundo
  • Opinión
  • Editorial
  • Edición Impresa
  • Sociales
  • Más
    • Oráculos
    • Multimedia
    • Especiales
    • Edictos
    • Negocios
    • Deportes
    • Entretenimiento
    • Notas Rosas
    • Tecnología
Diario del Norte
  • Inicio
  • La Guajira
  • Política
  • Judiciales
  • Caribe
  • Nación
  • Mundo
  • Opinión
  • Editorial
  • Edición Impresa
  • Sociales
  • Más
    • Oráculos
    • Multimedia
    • Especiales
    • Edictos
    • Negocios
    • Deportes
    • Entretenimiento
    • Notas Rosas
    • Tecnología
Sin resultados
Ver todos los resultados
Diario del Norte
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • La Guajira
  • Política
  • Judiciales
  • Caribe
  • Nación
  • Mundo
  • Opinión
  • Editorial
  • Oráculos
  • Multimedia
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Negocios
  • Deportes
  • Notas Rosas
  • Sociales
  • Tecnología
  • Entretenimiento
  • Edictos
ANUNCIO PUBLICITARIO

El Zuletista mayor

Por: José Joaquín Vence Pájaro
septiembre 17, 2024
0 0
‘Me vale ver’… o ‘Me quito el nombre’, del vallenato de las letras sublimes al desastre
ANUNCIO PUBLICITARIO

Maurio Lora era reconocido en todo el pueblo por dos características muy sobresalientes: siempre usaba unas camisas muy estrafalarias, de variados colores, irrepetibles, y además, por ser considerado el más grande seguidor de Los Hermanos Zuleta, esos legendarios músicos que quedaron inmortalizados en el mundo del folclor vallenato. No había fiestas o ferias del Caribe, donde no se presentaran los hijos de Carmen Díaz y ‘El Viejo Mile’; eran la sensación y los ídolos del momento.

A Maurio le gustaba llamarse y que lo llamasen el zuletista # 1, él no era un simple seguidor, era todo un fanático de ‘Poncho’ y Emiliano, un zuletista de racamandaca, se autodenominaba.

ANUNCIO PUBLICITARIO

Para esa época, un grupo de entusiastas jóvenes había organizado un festival que se desarrollaría en el marco de las fiestas patronales, porque hasta caseríos más pequeños en esa región ya tenían su propio festival.

Le puede interesar

El abigeato agravado y la crisis de seguridad rural en San Juan del Cesar

Deficiencia de servicios públicos e inseguridad aleja el turismo

Las fiestas de ese año empezaron un jueves y todo estaba programado para culminar el domingo siguiente, serían 4 días de Vallenato y licor de todas las clases habidas y por haber. Las agrupaciones consolidadas y uno que otro músico nuevo, querían estar en esas fiestas que prometían ser a lo grande y que habían tenido propaganda a nivel nacional.

El primer día se presentarían ‘Los Betos’ y Diomedes Díaz, lo que era una novedad, porque nunca antes se habían presentado, de manera simultánea y en un mismo escenario, agrupaciones tan famosas.

La plaza principal se tornó pequeña, fue insuficiente para albergar a gente de todas las edades y de todas las condiciones sociales, porque esa tarde-noche, en el pueblo y sus alrededores, todos habían salido de sus casas, hasta las madres recién paridas, con sus bebés en brazos, abarrotaron todos los rincones de la plaza.

Maurio había llegado desde las 5 de la tarde, con su combo, como él decía, compuesto por 2 primos, sus 2 hermanas y un vecino; desde esa hora se ubicaron al frente de la tarima y empezaron a beber cerveza y a bailar al son de la música que a todo volumen salía de unos grandes parlantes negros y que no dejaba de sonar.

Con su peculiar vestimenta, a Maurio Lora se le podía distinguir perfectamente en medio de la multitud, no había manera de confundirlo, no solo por su gigantesco peinado afro, sino, también, por su extrema delgadez, que disimulaba con su ancha y vistosa camisa, porque, ciertamente, era imposible encontrar dos camisas iguales a la de Maurio en medio de tanta gente.

Cuando iban a ser las 10 de la noche, la emoción y las cervezas ya habían hecho desastre, tanto en el combo de Maurio, como en el público en general; era un frenesí colectivo, una algarabía y una recocha sin igual. La gente saltaba sin parar y se echaban agua o cerveza, unos a otros, mientras, a todo pulmón, cantaban cuanta canción sonara.

Los acompañantes de Maurio, en medio de su propia borrachera, no se percataron de la ausencia de éste, cuando sin avisarles y balanceándose de un lado a otro, de tropezón en tropezón, logró pasar entre el alborotado gentío, hasta llegar a la casa grande que estaba en toda la entrada a la plaza; esa mansión tenía un sardinel largo y alto. Maurio no supo cómo llegó hasta ahí y le pidió ayuda a varios de los borrachos que desde allí se gozaban la fiesta; como pudo, se encaramó al piso, abrió las piernas y con ambos brazos abiertos, los apoyó a la pared, como quien intenta detener un muro que está a punto de derrumbarse; ya en esa posición, Maurio pareció abrir una llave y de su boca salía un torrente de vómito con una presión escandalosa e interrumpida solo por lapsos muy cortos, como para tomar aire e iniciar una y otra vez su fétida expulsión, que era una mezcla de alcohol y comida fermentada; asustaba ver esa escena, porque parecía que ningún cuerpo era capaz de soportar semejante episodio.

No habían pasado ni dos minutos, pero para Maurio era una eternidad, la música y la bulla seguían su curso, los borrachos que antes lo habían ayudado para subir, se habían alejado apenas soltó la primera porción de vómito; ahora el chorro era cada vez menos intenso, aunque parecía como si las ganas de expulsar todo, no paraban, porque intentaba seguir vomitando, pero ya no le había quedado nada en el rebelde estómago.

Cuando ya estaba a punto de desmayarse, iban pasando dos vecinas suyas, acompañadas de un muchacho y lo reconocieron de inmediato -¡Es Maurio!- dijeron, casi que en coro, -¡Se está muriendo, a este pelao hay que llevarlo ya al hospital!- gritó la mujer más vieja del grupo, mientras los 3 subieron al pretil y caminando encima de todo lo que había expulsado el exhausto Maurio… lo agarraron, una mujer por cada brazo y el joven le agarró ambas piernas, hasta que lo bajaron para dejarlo sentado en el suelo de la plaza, Maurio jadeaba y luchaba con un incontrolable hipo, mientras sus vecinos, desesperados, miraban entre la borracha multitud, como buscando cualquier medio de transporte para llevarlo al médico.

En ese momento, Maurio pareció serenarse un instante, se pasó una mano por la cara, mientras se limpiaba la baba que no dejaba de brotarle, levantó la otra mano, como para que le prestaran atención, porque estaba a punto de hablar, hizo una pausa y con la poca fuerza que le quedaba alcanzó a decir: -¡Y no es ná, mañana viene Zuleta!-.

Más noticias

El abigeato agravado y la crisis de seguridad rural en San Juan del Cesar
Opinión

El abigeato agravado y la crisis de seguridad rural en San Juan del Cesar

agosto 28, 2026
Deficiencia de servicios públicos e inseguridad aleja el turismo
Opinión

Deficiencia de servicios públicos e inseguridad aleja el turismo

agosto 28, 2026
El Parque solar Wimke, una luz de esperanza para el desarrollo de San Juan
Opinión

El Parque solar Wimke, una luz de esperanza para el desarrollo de San Juan

agosto 28, 2026
‘Villanueva Mía’, la nueva voz radial que comienza a transformar la comunicación en Villanueva
Opinión

‘Villanueva Mía’, la nueva voz radial que comienza a transformar la comunicación en Villanueva

agosto 27, 2026
El Tamarindazo, el equipo que convirtió el fútbol en orgullo sanjuanero
Opinión

El Tamarindazo, el equipo que convirtió el fútbol en orgullo sanjuanero

agosto 27, 2026
La lección que IBM aprendió a golpes
Opinión

La lección que IBM aprendió a golpes

agosto 27, 2026
¡No me callo ni otorgo!
Opinión

¡No me callo ni otorgo!

agosto 26, 2026
Carlos Mazeneth Dávila, un villanuevero que enaltece a la región
Opinión

Carlos Mazeneth Dávila, un villanuevero que enaltece a la región

agosto 26, 2026
Legales

© 2023 Derechos reservados a Gámez Editores - Sistema Cardenal S.A.S. - Prohibida la reproducción parcial o total de este medio.

Nuestros sitios

  • Términos y Condiciones
  • Derechos de Autor y Propiedad Intelectual
  • Política de uso de cookies
  • Política de Tratamiento de Datos
  • Directrices Editoriales

Síguenos

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta a continuación

¿Contraseña olvidada?

Recupera tu contraseña

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar sesión

Agregar nueva lista de reproducción

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • La Guajira
  • Política
  • Judiciales
  • Caribe
  • Nación
  • Mundo
  • Opinión
  • Editorial
  • Edición Impresa
  • Sociales
  • Más
    • Oráculos
    • Multimedia
    • Especiales
    • Edictos
    • Negocios
    • Deportes
    • Entretenimiento
    • Notas Rosas
    • Tecnología

© 2023 Derechos reservados a Gámez Editores - Sistema Cardenal S.A.S. - Prohibida la reproducción parcial o total de este medio.

Esta página web usa cookie para mejorar tu experiencia de navegación, al continuar aceptas nuestra política de uso de cookie.Consultala aquí