Mientras haya memoria tenemos la oportunidad de construir y de rescatar historias. Hoy junto a un honorable barranquero, mi primo ‘Kito’ Abdala Pérez, sacudo aquellos anales para hablar de mi abuelo Bacilio Rafael Pérez Ustate, que fue uno de los personajes que hicieron coro a la vida de Francisco ‘El Hombre’ como cajero acompañante de su vida músical.
Bacilio nació un 19 de junio de 1895 en el desaparecido caserío de Roche, zona de fértiles tierras pertenecientes al municipio de Barrancas. Hijo de Luis Enrique Pérez y Eleodora Ustate, al igual que sus tres hermanos llamados José del Rosario, Filomena y Sebastián. De este último heredó mi padre su nombre.
Filomena, la única mujer de la familia, es recordada por sus paisanos barranqueros por haber sido la partera o comadrona de muchas generaciones del carbonífero municipio. Fue una de esas matronas que con su destreza y entereza de carácter, inspiraba confianza en todas esas madres que en su compañía sentían plena tranquilidad en el proceso de sus alumbramientos.
‘Bacho’ Pérez fue el apelativo con el cual fue conocido mi abuelo. Era hermano de madre del legendario José Manuel Sierra Ustate, quien desde su actuar de próspero hacendado en la región de Roche, Manantial, Carraipía, Tabaco, Cuestecitas y Calabacito, llegó a ser un verdadero patriarca regional. Allí en Calabacito, fue por muchos años el patrocinador de las fiestas de San Rafael, el santo patrono del pueblo.
Su hermano, José Manuel Sierra, fue uno de los más cercanos padrinos de Francisco ‘El Hombre’ y uno de los grandes impulsores de su gesta acordeonera y de su reconocimiento como gran ejecutante del acordeón mientras ‘Bacho’ Pérez hacía parte de la cofradía juglaresca que animaba fiestas y parrandas como las que convocaban los festejos del santo Patrono de Calabacito.
Una graciosa anécdota parrandera es recordada en la región. Fue la manera pecuniaria como mi tío abuelo José Manuel Sierra y Odilona Griego, la mujer más bonita y pudiente de Machobayo y la región, sellaron su pacto de querencia y capitulaciones: Cuentan los relatos que José Manuel galopaba en su caballo exhibiéndose o coqueteando ante la agraciada dama y está que siempre fue una mujer de avanzada para le época, lo increpa y le dice: “Oye, ¿tú qué es lo que quieres?, ya que si es por mi pepita que estás haciendo todas esas piruetas; te advierto que mi pepita no se la va a comer cualquier limpio, porque yo también tengo”.
Acto seguido, José Manuel Sierra se bajó del caballo y desplegó una alforja llena de monedas de oro diciéndole: “entonces si es así vámonos a vivir juntos, porque aquí también la hay”. Los relatos terminan diciendo que entre los dos recogieron el oro derramado y sin más protocolos se fueron a vivir juntos.
Mi abuelo ‘Bacho’ Pérez era un hombre cascarrabias y de una fuerza descomunal. En una ocasión caminó a su finca, atravesando el río Limón de Carraipía, donde vivió muchos años, la mula que montaba se negaba a cruzar el río por temor a la creciente. Mi abuelo se incomodó con el animal, se bajó, lo cargó y atravesó el río con la mula en su espalda.
Conocí y vi por primera y última vez a mi abuelo ‘Bacho’ Pérez, a la edad de 6 años cuando mi papá me llevó junto a la Nena mi hermana a Carraipía. A pesar de haber compartido con el solo ese día, recuerdo como si fuera hoy su abrazo fraternal de hombre curtido por la vida, vida que se le apagó un 20 de febrero de 1970 en Barrancas, donde descansan sus restos mortales.







