Debemos resaltar la memoria viva y colectiva.
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Hace pocos días, en el patio de ‘Edgardito’ Mejía, estábamos varios amigos analizando lo concerniente a lo que se avecina en el 2027 en cuanto a las elecciones territoriales y la oportunidad que brindan las leyes en la participación igualitaria de todos los ciudadanos colombianos que cumplan unos requisitos mínimos.
Estaba ‘Lucho’ Serrano con su sapiencia y su experiencia, tanto como abogado, como de político, Jorge López con sus vastos conocimientos en temas culturales y el enriquecimiento de la música autóctona de nuestro territorio, igualmente el amigo Diego, Giovanny, ‘Pelota’ y muchos otros amigos más que tocábamos otros temas del momento y de entre los contertulios nuestro dilecto amigo Juan Carlos Parodi saca a relucir del cómo fue retirado del museo nacional lo ateniente del activista, guerrillero y político colombiano Carlos Pizarro Leongómez.
Le pregunté a ‘Juanka’… ¿Cuál fue el mérito de Pizarro para estar dentro del Museo Nacional?, ‘Juanka’ responde a pulmón lleno y corazón ardiente que Pizarro fue casi presidente y del cómo, con su trabajo en conjunto y la iniciativa de la séptima papeleta hizo posible la convocatoria de la Asamblea Constituyente y que había sido un líder de grandes luchas sociales, lo cual le refuté con argumentos que tenía guardados en mi celular, ya que no era la primera vez que tocaba ese tema en los diálogos amenos y recochantes de mi bello Maicao.
Lo primero que le argumenté: la Asamblea Constituyente del 91 sale de una orden casi que directa del FMI hacia Colombia y el posible mayor tratado de lavado de activos de nuestra patria mediante la apertura económica, que no fue más que el indulto hecho por Gaviria a los grandes capitales del narcotráfico que estaban en el exterior y lo resumieron en lo que se supone fue un consenso interpartidista en su momento y que la séptima papeleta fue dado como un paliativo a los militantes de las izquierdas para que se animaran a participar, tan arraigado está la orden del FMI, que hizo posible la Ley 92 de 1993 donde el Congreso aprobó “La tercera enmienda del fondo constitutivo del fondo monetario internacional” y fue tan peligroso que la honorable Corte Constitucional en su Sentencia C-359 de 1994 declaró inexequibles varios apartados por exceder las facultades del Congreso en su momento. ‘Juanka’ no dijo ni mu, pero entendí algo que ustedes, amigos lectores, también pudieron sacar su conclusión.
Lo otro fue más sencillo y bien lo resumió el columnista Aldemar Giraldo en su publicación del día 22 de octubre del 2026 en el periódico ‘El Quindiano’, que llevó como título ‘¿Quién puede definir sobre qué obras pueden exhibirse en el Museo Nacional?’ Del cual podemos resaltar el siguiente extracto…”El arte es, en sí, una expresión viva; el patrimonio, la memoria colectiva que se desea conservar y el museo es esa institución encargada de resguardar, investigar y comunicar esos bienes para la sociedad. Así, el arte nutre al patrimonio y el museo lo legitima y protege, convirtiéndose en una plataforma activa que fomenta el diálogo comunitario, la educación y la reinterpretación del arte y la historia”.
Es claro, lo que debemos resaltar los colombianos en nuestro museo es la memoria viva y colectiva, no afanes particulares para dejar a un miembro de su familia como ejemplo a seguir, se debe tener mucho mérito para estar en el Museo Nacional, el señor Pizarro aparte de haber sido guerrillero y candidato presidencial, ¿cuál otro logro tuvo para con el pueblo colombiano? Este fue un error grave del Petrismo que lo hicieron hasta en campaña presidencial, permitir que la señora hija de Pizarro impusiera (casi como obligación) de venerar a su padre, solo por ser amigo de Petro y por estar gobernando en su momento, pero eso no es suficiente y el pueblo no puede homenajear figuras meramente políticas o ¿ya se les olvidó que Pizarro era hijo de un vicealmirante de la Armada Nacional y de una madre de la elite cartagenera?
Es cierto el refrán que dice “Quien gana las batallas es quien escribe la historia”, pero en este caso el señor Pizarro, para mi concepto, no tiene el valor histórico ni el legado en la memoria colectiva ni en la memoria histórica.
El presidente Abelardo De la Espriella, como su contraofensiva en el despliegue mediático izquierdista, ordenó retirar todo lo que consideraba de izquierda y fue nuevamente recriminado por desconocer lo que emanan las leyes, tan así es, que un juez ordenó regresar los artículos retirados del Museo Nacional porque la directriz emitida por la presidencia ultraderechista, no fue más que un acto populista para complacer a sus seguidores.
Acá es donde las palabras de Aldemar Giraldo nos reflejan a todos los que estamos en contra de las ideologías malsanas… ¿acaso el Museo Nacional debe ser de corte derechista o izquierdista? Es un absurdo total colocar a un político como Pizarro al igual que figuras emblemáticas y realmente trascendentes como Benkos Biohó, el primer libertador de un pueblo en América (el Palenque de la Matuna).