Un corregimiento prolífero para la explotación del campo.
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Bañado por el río Ranchería, en el pie de monte de la Sierra Nevada de Santa Marta, se yergue el corregimiento de Caracolí, Sabanas de Manuela, en el municipio de San Juan del Cesar, en el sur del departamento de La Guajira.
Ubicado a 37.6 kilómetros de la cabecera municipal y conectado también con los corregimientos de Zambrano, Corral de Piedra y Guayacanal, con una población de 1.900 habitantes. Un corregimiento prolifero para la explotación del campo y para poner a parir la tierra para los cultivos de pancoger para autoconsumo y con excedentes para la comercialización que lo posicionan como la despensa agrícola de San Juan.
Con hermosos parajes, lomas, sabanas y exóticos paisajes que convidan al turismo de contemplación. Tierra de grandes varones que parió a un Rey de Reyes del acordeón coronado en el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, como lo fue, el gran Nicolás Elías “Colacho” Mendoza. Igualmente, también es la cuna de uno de los más grandes políticos y patriarcas del glorioso partido Liberal, el hombre que encarnó los ideales de Gaitán y de Galán, el exrepresentante a la cámara Antenor Durán Carrillo. Además, es cuna también de reconocidos líderes, lideresas y dirigentes cívicos y políticos que hoy enarbolan las banderas del desarrollo social y económico de esa tierra de promisión. Entre esa nueva corte de dirigentes se destacan los miembros de la Familia Baracaldo, Emel Camargo, Jesualdo Carrillo, Marcelino Camargo, Ender Brieva, Iván Mendoza, Fredy y Enrique Vega Mindiola, Oswaldo Carrillo, y muchos otros, quienes vienes conquistando obras para el bienestar y el cierre de brecha de su población.
Este hermoso corregimiento, que seguramente se convertirá en un futuro no muy lejano en un concurrido destino turístico del municipio de San Juan del Cesar, fue fundado por una indígena arhuaca y curandera llamada Isabel Manuela, quien descendió de la Sierra Nevada y se estableció bajo un majestuoso e imponente Árbol de Caracolí que le dio origen a su nombre junto con el de la indígena fundadora. En su territorio se destacan la biodiversidad, el recurso hídrico y los suelos aptos para la agricultura. Declarado como Distrito de Manejo Integrado (DMI) por
Corpoguajira, comprendiendo 2.605 hectáreas para proteger el bosque tropical y sus fuentes hídricas. Vivió y sigue viviendo en carne propia el rigor del conflicto armado colombiano por su ubicación estratégica en la estructura ecológica principal de San Juan en el noroccidente del municipio en el ecosistema de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Pese a muchos desplazamientos forzosos, retornos y víctimas del conflicto han mantenido el arraigo y la idiosincrasia de un territorio que ayer puso los muertos y ha seguido esperando la redención del Estado colombiano. Un corregimiento que quedó sin vía después de construida la represa del río Ranchería como consecuencia de la dinamita y los explosivos usados para construir el embalse del Cercado que removieron lomas, cerros, laderas y sabanas y que hoy, producen los derrumbes que recurrentemente los deja incomunicados. Un corregimiento que tuvo que soportar la desidia de muchos gobiernos nacionales que no comprendieron que la segunda fase de la represa del río Ranchería hace parte de un proyecto multipropósito declarado en su momento de importancia estratégica nacional y que debía entrar en operación para producir agua para el consumo y la productividad, hasta garantizar la seguridad alimentaria y nutricional con los distritos de riego.
Pero no hay mal que dure cien años ni caracolicero que lo resista, tuvo que llegar el triangulo del buen Gobierno y alinearse los astros en favor de Caracolí, para que estas obras se hicieran realidad con los tres niveles del Gobierno. Y fue en el encuentro territorial con el presidente de la República, Abelardo De la Espriella, después de la gestión del alcalde de San Juan y el gobernador del Departamento, cuando se anunció la construcción de la segunda fase de la represa del río Ranchería con recursos de la cooperación financiera internacional y la construcción del tramo dos de la vía desde el puente del río Ranchería hasta Caracolí, en una longitud de 13.5 kilómetros y una inversión asegurada de $65.000 millones. Estos anuncios convertirán a Caracolí en destino turístico obligado de turistas e inversionistas, con turismo de contemplación, agroturismo, ecoturismo, etnoturismo, turismo tecnológico, de aventuras y negocios, convirtiendo a Caracolí en la joya de la corona de un pueblo musical y tierra de compositores, que entre letras y canciones promueve e impulsa sus rutas turísticas.