Durante los 106 días en que duró el Sitio de Cartagena, el general Pablo Morirlo mandó fusilar a más de un centenar de personas, especialmente a los que habían tenido una intervención directa o indirecta con los sucesos acaecidos el 20 de julio de 1810 en Santa Fe de Bogotá, muchas de las cuales lo fueron en la playa de esa heroica ciudad, a la vista de Raimundo y todo el mundo, a manera de escarmiento.
Cumplidos los 106 días del Sitio y cuando ya el Ejército patriota estaba disgregado e inerme, el general Morillo emprendió la determinación de invadir el resto del territorio de la Nueva Granada mediante varias comisiones armadas hasta los dientes, con el objetivo de reunirse sincrónicamente en Santa Fe de Bogotá, las cuales debían avanzar hacia el sur, el oriente, el occidente y el centro de su territorio, con la firme determinación de acabar hasta con el nido de la perra y, principalmente, con los protagonistas del Grito de la Independencia. Ese fue el momento preciso en que el entonces teniente Francisco de Paula Santander tuvo que huir despavorido hacia los Llanos Occidentales de Venezuela, en donde fue protegido por el general venezolano José Antonio Páez, apodo alternativamente como El Centauro del Llano, El León de Apure y El Bravo Páez.
Al poco tiempo, Páez tuvo conocimiento de que el general Simón Bolívar estaba en la localidad venezolana de Angostura, y, ni cortos ni perezosos, viajaron hacia allá, convirtiéndose ese en el comienzo en que ellos tres, sumados a varios generales venezolanos y a unas legiones mercenarias irlandesas e inglesas pagadas por Bolívar planearan el itinerario de la reconquista de la Nueva Granada, para lo cual tenían ineludiblemente que atravesar de palmo a palmo la inhóspita Cordillera Oriental de los Andes.
El 23 de mayo de 1819, la comisión se reunió en una vereda venezolana conocida con el nombre de Setenta, a orillas del río Apure, en donde convocaron un Consejo de altos oficiales, incluyendo a los legionarios británicos Jaime Rooke y Daniel Florentino O’leary, a fin de finiquitar todos los detalles de tan arriesgada misión. Desde allí arrancaron con 2.100 hombres al mando supremo del general Simón Bolívar y con Francisco de Paula Santander como el segundo en el mando. El 27 llegaron a la localidad venezolana de Guadualito. El 4 de junio pasaron el río Arauca y se internaron en territorio de la Nueva Granada y, después de un sinnúmero de dificultades, llegaron a la localidad de Tame, otrora perteneciente al departamento de Boyacá y, mucho después, hasta la actualidad, al departamento de Arauca, en donde pernoctaron. Allí se le sumaron 1.200 infantes y 600 jinetes, hasta completar 3.900 hombres. El 15 de junio salieron de Tame organizados en dos divisiones: una de vanguardia, comandada por Santander, y la otra de retaguardia, liderada por el general venezolano Anzoátegui y más tarde llagaron al pie de monte de la Cordillera Oriental de los Andes.
El 17 de junio, comenzó el ascenso de esa cordillera con muchas dificultades y vicisitudes: muchos combatientes calentanos y algunos caballos murieron de hootermia; llovía día y noche sin cesar, no obstante, trasmontaron las cumbres andinas, incluyendo el Páramo de Pisba, en Boyacá. De allí en adelante comenzaron los combates, de la siguiente manera. Fuente: Extracciones de mi libro “Entérese y Aprenda de todo un Poquito”.







