Llegué a la Cámara de Comercio de La Guajira en 2005, a través de un concurso realizado con el fin de coordinar las acciones en el marco de un convenio con Fonade para el desarrollo de actividades de fortalecimiento de capacidades ciudadanas con líderes comunitarios y veedores. A los 25 años recorrí La Guajira, especialmente los municipios de Albania, Barrancas, Fonseca, Hatonuevo, San Juan del Cesar, Villanueva, Maicao, Uribia, Manaure y por supuesto la capital, Riohacha, al tiempo que obraba como secretaria técnica de la Comisión Regional de Moralización que en ese momento presidía el magistrado Hugues Daza (q.e.p.d). Aquel convenio terminaría en mayo de 2006, y desde entonces, inicié los trámites para consolidar un anhelo de viajar a fortalecer mis competencias comunicativas en inglés. Sin embargo, pronto, todo cambiaría. Había obtenido un buen pronóstico laboral en otro concurso para ocupar la Dirección Jurídica, pues el doctor Álvaro Romero Guerrero, convencido del valor de la meritocracia, me motivaría a ser parte de aquel proceso de selección a través del cual efectivamente, llegaría a los 26 años en enero de 2007, a ocupar el cargo de directora Jurídica del más reconocido ente gremial del Departamento. Debo confesar que mi mamá se sentía muy orgullosa de ello, y motivada por ese sentimiento de satisfacción, me regaló (sin saber conducir aún), el que sería mi primer carro y en el que me sucedieron todas las tomatadas posibles para el humor de mis compañeros de trabajo.
En aquella posición duré siete largos años. Viví intensos y valiosos aprendizajes, y, ante todo, recibí las sabias orientaciones del presidente ejecutivo, pero, sobre todo, su voto de confianza para abrazar la libertad para crear, pues eso soy en esencia: un alma creativa e innovadora. Álvaro José Romero Guerrero es un riohachero raizal padre de seis hijos quienes son su tesoro. Ingeniero Forestal formado en la Universidad del Tolima, quien había ocupado la presidencia de la Junta Directiva, salvando a la cámara de su más dura crisis ante el inminente riesgo de su cierre en el año 2000, y ha ostentado durante 25 años, la gran responsabilidad de dirigir un gran equipo por el que hemos pasado decenas de profesionales guajiros, dejando lo mejor de nosotros, de nuestros esfuerzos y talentos, cultivado grandes amistades, en ese espacio corporativo ejemplar.
Motivada por conocer otros entornos, me disponía en 2006 a irme del país, sin embargo, una pregunta llegó para mostrarme un camino de servicio a mi tierra: ¿Asumirías la dirección jurídica de la cámara? Ya había evaluado el pronóstico laboral positivo y sabía que yo anhelaba seguir creciendo profesionalmente en esa organización. Desde la dirección, se asumía el liderazgo de los registros públicos, la dirección del centro de conciliación, los servicios de atención y orientación jurídica a clientes internos y externos, y uno de los retos fue la implementación en 2010 de la Ley de formalización, también la puesta en marcha del programa Formalidad al Barrio en alianza con la Alcaldía, así como las primeras promociones de abogados conciliadores, el cambio del nombre a Centro a Integral de Solución de Conflictos, y, por supuesto, la transición de la atención de registros a través del modelo nacional Centro de Atención Empresarial -CAE- cofinanciado con recursos de la Gobernación de La Guajira, la Alcaldía de Riohacha, Corpoguajira y Confecámaras, inaugurado en 2010, el cual hicimos desde cero con la pertinente asesoría de la Cámara de Comercio de Armenia y su muy querida delegada, Liliana Valencia.
Mientras se generaban iniciativas valiosas, compartíamos el tiempo en el equipo de voleibol, con el cual conquistábamos trofeos y medallas a nivel local y nacional. Más importante aún, afianzábamos nuestro sentido de lo colectivo del trabajo en equipo, del valor de la cohesión y la sinergia, necesarias para sostener un buen ambiente laboral.
Decidí irme en 2014 ante una propuesta desde la Fundación Cerrejón para el fortalecimiento institucional. Fue una breve pero enriquecedora experiencia con un líder excepcional como Raúl Roys, dado que pronto recibiría una nueva propuesta para retornar, que surgiría del proceso de planeación estratégica que afrontaba la Cámara y que daría como resultado, un nuevo escalón laboral: la Secretaría General. Retorné entonces en enero de 2015, invitada también posteriormente a asumir la dirección de la Fundación Guajira Competitiva y nuevamente el liderazgo del Centro Integral de Solución de Conflictos.
Entre muchos malabares y quizás aprovechando la holgura que me proveía ser una mujer soltera (sigo siéndolo) y sin hijos, afronté esa triple responsabilidad, sacando adelante proyectos valiosos: una nueva cohorte de conciliadores en equidad en San Juan del Cesar con MPX (habíamos hecho la primera gracias a la confianza de Alfredo Hernández de Fundación Cerrejón en 2010), un proyecto de formación como promotores de convivencia en los municipios de Maicao, Dibulla, Barrancas y Riohacha con el Ministerio de Justicia, los procesos de formación y fortalecimiento de los emprendimientos desde la fundación en Dibulla, Maicao, Barrancas y Riohacha, un proyecto de investigación con poblaciones reasentadas financiado por Cerrejón, la primera agencia de empleo en convenio con la Alcaldía de Riohacha, y, seguir adelante con el Programa de Conciliación Escolar Tejiendo la Palabra, reconocido por Confecámaras como buena práctica del sistema cameral, y con el que habíamos graduado a dos promociones de conciliadores escolares en los años 2012 y 2013.
Convencidos del valor de la cultura, junto con el Banco de la República siendo Weildler Guerra gerente, creamos el evento La cocina importa, desarrollado satisfactoriamente entre 2011 y 2017, llegando al corazón del patrimonio culinario guajiro e involucrando a múltiples actores entre portadores de la tradición, investigadores y empresarios del sector culinario. En 2008 y 2010, rompiendo con la tradición respecto de las sedes de los Comités Jurídicos Nacionales, La Guajira fue sede de este escenario de formación y networking de las áreas jurídicas del sistema cameral liderado por Confecámaras siendo la entidad la anfitriona en Riohacha, y contando con la mayor afluencia de participantes en décadas de realización. Recuerdo que mi sobrino Jaime Molina (q.e.p.d.) fue el encargado de la presentación musical en el coctel de despedida en 2010 en Malecón Playa.







