Gran conmoción ha causado en la región de Urabá, Antioquia, la noticia de que un sacerdote de 57 años fue enviado a prisión preventiva, tras ser acusado de abusar sexualmente de su sobrina de 11 años. El hecho salió a la luz pública este 3 de julio, luego de que la Fiscalía General de la Nación confirmara la decisión de un juez de control de garantías, quien ordenó que el religioso fuera recluido en un centro carcelario mientras avanza el proceso en su contra.
El caso ocurrió en diciembre de 2024, en la casa cural donde el sacerdote vivía y oficiaba como párroco de un municipio costero de Urabá. Según las investigaciones, la menor había llegado a la casa de su tío para pasar las vacaciones de fin de año, sin imaginar que sería víctima de tocamientos indebidos en varias ocasiones.
La denuncia fue presentada por la familia de la niña, quienes notaron cambios en su comportamiento y, tras conversar con ella, conocieron los detalles de lo sucedido. La Fiscalía actuó rápidamente y recopiló pruebas que permitieron solicitar la medida de aseguramiento contra el sacerdote.
Durante la audiencia, el sacerdote no aceptó los cargos de actos sexuales agravados con menor de 14 años. Sin embargo, el juez consideró que existían suficientes elementos para enviarlo a prisión preventiva, con el objetivo de proteger a la víctima y evitar cualquier intento de obstrucción a la justicia.
El caso ha generado indignación entre los habitantes del municipio y ha reavivado el debate sobre la protección de los niños y niñas frente a este tipo de delitos, especialmente cuando los presuntos responsables son figuras de autoridad y confianza en la comunidad. Organizaciones defensoras de los derechos de la infancia han pedido que se garantice el bienestar de la menor y se le brinde todo el apoyo psicológico necesario para superar esta difícil situación.
Mientras tanto, el proceso judicial continuará su curso y se espera que en los próximos meses se conozcan más detalles sobre la investigación y el futuro del sacerdote.








