La venta libre de armas traumáticas queda prohibida en Colombia. Tras una década de libre comercialización, desde ahora cada ciudadano tendrá que recibir la aprobación de Indumil para adquirir un arma de este tipo.
Si bien, las armas traumáticas se venden en tiendas especializadas para protección personal o actividades deportivas, muchos de estos aparatos terminaban en manos de delincuentes que los usaban para cometer crímenes. Incluso, muchos antisociales reemplazaban la munición de goma por balas de plomo para eliminar a sus víctimas de ser necesario.
Esto motivó al Gobierno Nacional a reglamentar el uso de armas traumáticas.
El ministro de Defensa, Diego Molano, explicó que desde ahora los ciudadanos que deseen hacerse con un arma traumática tendrán que obtener un permiso especial por parte de la autoridad militar competente. De ser otorgado el permiso, los ciudadanos tendrán ocho meses para registrar sus armas traumáticas ante Indumil.
Actualmente, existen unas 500.000 armas traumáticas en Colombia, que los ciudadanos adquieren para protegerse de la inseguridad en las ciudades.
Pese a que suelen promocionarse como armas incapaces de matar, estudios han hallado que un proyectil disparado desde un arma traumáticas a menos de 15 metros de tejidos blancos son capaces de acabar con la vida de una persona.








