De la reunión de ayer entre el Gobierno y la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), el presidente Gustavo Petro se llevó a su despacho la novela gráfica de los 25 años de la muerte de Jaime Garzón, una imagen de la máquina de escribir de Guillermo Cano y un libro del periodista Julio Daniel Chaparro. Los tres, Garzón, Cano y Chaparro, fueron asesinados por ejercer su oficio. El mensaje de los obsequios era claro para el mandatario: él más que nadie debe saber que a los periodistas en Colombia los han asesinado por ser incómodos a cualquier tipo de poder.
En los últimos dos años, bajo el Gobierno Petro, seis periodistas, la mayoría de regiones del país, fueron asesinados, quizá por eso era tan importante este encuentro al que el presidente le había sacado el cuerpo en los dos primeros años de su mandato e incluso la última vez dejó plantados a los miembros de la Flip.
Hace algunas semanas, esta ONG creada en 1996, fue blanco de los ataques del jefe de Estado: “¿Y cuándo la FLIP de Pacho Santos defenderá la ciudadanía contra la calumnia vestida de información? (sic)”, dijo Petro en la red social X refiriéndose a que uno de los fundadores de la Flip fue Francisco Santos Calderón, para entonces periodista, como también lo fueron nombres de la talla del Nobel Gabriel García Márquez.
Pero el mandatario prefirió hacer énfasis en ese dato menor para responder a los cuestionamientos que el periodismo hizo sobre el papel de Andrés Sarabia y el hermano de Laura Sarabia, jefe del Dapre y su mano derecha, como supuesto intermediario entre políticos, empresas y el Gobierno. Petro llegó a decir, incluso, que una parte del periodismo es “Mossad”, haciendo referencia a la agencia de inteligencia israelí.
Los ataques de Petro contra el periodismo que no le gusta hacen parte del paisaje, pero como no se trata de cualquier ciudadano sino del jefe de Estado, este encuentro en la Casa de Nariño cobraba mayor relevancia. Por parte del Gobierno, además del presidente, asistieron el director de la UNP, Augusto Rodríguez, un delegado del ministerio de Defensa y, por supuesto, Laura Sarabia. Del lado de la Flip, estuvieron su director, Jonathan Bock y miembros de la junta: María Teresa Ronderos (directora del Centro Latinoamericano de Investigación, CLIP) e Ignacio Gómez (director de Noticias UNO). También asistieron miembros de Reporteros Sin Fronteras.
Sobre esto último, según el director de la Flip, no llegaron a un acuerdo: “le dijimos que defenderse de una controversia por una publicación no puede ser atacar a los periodistas. El ejercicio periodístico tiene límites y cuando se cruzan esos límites hay herramientas para contestar. Ese fue un punto en el que no se llegó a un acuerdo, esperamos que esto pueda terminar en la firma de una directiva presidencial en contra de la estigmatización.
Presidencia viene trabajando en el documento y sería muy positivo que lo pudieran publicar”, señaló Bock a este diario. Pero otra fuente que asistió a la reunión, que prefiere no revelar su identidad, cuenta que el Gobierno también puso sobre la mesa la creación de un “órgano civil” para revisar “instancias éticas” del periodismo. El director de la Flip asegura que sí “se puso como un punto de la conversación”, pero que no se planteó la necesidad de crear ningún órgano así sea de la sociedad civil.
“Eso ya existe y lo hace por ejemplo el Consultorio Ético de la Fundación Gabo, antes con Javier Darío Restrepo y ahora con Yolanda Ruiz, pero no es necesario crear ningún tribunal ni algo parecido”, le dijo a un medio de circulación nacional, el periodista y analista Ricardo Galán.
Pero el mismo día en que el presidente Petro se reunía con la Flip, Alfredo Saade, excandidato del Pacto Histórico y un petrista radical, le hizo una “propuesta” al mandatario que parece inverosímil: “Mientras no se pongan los pantalones y cierren un medio de comunicación tradicional…seguirán mintiendo y manipulando. Destruyendo la buena voluntad y guiando la mentira sin recato. El exceso de democracia también perjudica al gobierno petro.








