En un contexto de crecientes tensiones comerciales, Colombia y Estados Unidos iniciaron conversaciones formales en Washington con el objetivo de revisar el arancel del 10 % que la administración del expresidente Donald Trump impuso a productos colombianos, y cuya vigencia aún afecta las exportaciones nacionales.
La delegación colombiana estuvo encabezada por la ministra de Comercio encargada, Cielo Rusinque, y el embajador ante Estados Unidos, Daniel García Peña. En representación del gobierno estadounidense participó Jamieson Greer, alto funcionario de comercio en Washington.
A la salida del encuentro, la ministra Rusinque calificó la reunión como “positiva” y reveló que se trató de una conversación “abierta, franca y respetuosa”. A través de su cuenta en X, señaló que el diálogo se centró en la reciente decisión de EE. UU. de imponer un arancel general a productos provenientes de Colombia y otros países, así como en el futuro inmediato de las relaciones comerciales bilaterales.
Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue la inminente entrada en vigor, el próximo 2 de mayo, de una normativa colombiana que dejará de reconocer los estándares estadounidenses de certificación vehicular para dar paso exclusivamente a los parámetros establecidos por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE).
Estados Unidos respondió con firmeza. En una carta enviada el pasado 11 de abril a la ministra Rusinque, el embajador Greer calificó la decisión como una “práctica comercial desleal” y advirtió que, de mantenerse la medida, su país podría suspender totalmente las exportaciones de vehículos hacia Colombia. “Puede generar una rápida acción coercitiva por parte de EE. UU.”, afirmó el funcionario.
En un gesto de distensión, el Gobierno colombiano propondrá esta semana el aplazamiento de la aplicación de dicha norma, como muestra de buena voluntad para facilitar las negociaciones. La medida, sería presentada durante la visita a Colombia de Daniel Watson, representante adjunto para el hemisferio occidental de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR), prevista para los próximos días.
El comercio de vehículos y autopartes entre ambas naciones representa un componente importante del intercambio bilateral, con un valor anual que supera los 700 millones de dólares.








