En un acto que marca un hito en la justicia transicional y ambiental de Colombia, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) socializó este domingo en Barrancabermeja, Santander, la acreditación del río Magdalena como víctima del conflicto armado. La decisión fue tomada el pasado 9 de mayo por la Sala de Reconocimiento de Verdad, luego de analizar una solicitud presentada por organizaciones sociales y comunidades del Magdalena Medio, en el marco del Caso 08, que investiga crímenes cometidos por agentes del Estado, en alianza con grupos paramilitares y terceros civiles.
El reconocimiento se fundamenta en las múltiples afectaciones que sufrió el río a lo largo de décadas de violencia. Según la JEP, el afluente más importante del país fue escenario de desapariciones forzadas, vertimiento de cadáveres y desechos tóxicos, así como de una profunda contaminación que impactó tanto a los ecosistemas como a las comunidades ribereñas. Este pronunciamiento lo convierte no solo en víctima, sino también en sujeto de derechos, abriendo la puerta a acciones de reparación integral.
Durante la ceremonia, realizada en el Puerto Fluvial Yuma, las víctimas y organizaciones sociales compartieron sus testimonios y símbolos de memoria. Luz América López, víctima acreditada y fundadora de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS), explicó la importancia de un árbol simbólico decorado con fotos de víctimas. “Representa las raíces de nuestra lucha, las ramas que nos sostienen y el grito desde el agua de quienes ya no están pero siguen presentes en nuestra búsqueda de justicia”, expresó.
Por su parte, Iván Madero, presidente de CREDHOS, destacó que este reconocimiento al río implica también una responsabilidad histórica con la recuperación de su ecosistema. “El río Magdalena no solo fue víctima silenciosa, también fue testigo. Hoy se convierte en interviniente especial, con voz en los procesos de verdad, y esto debe reflejarse en planes restaurativos reales para la región”, afirmó.
Carlos Gallón, representante de la Unión Sindical Obrera (USO), recordó el papel fundamental del río en la historia del sindicalismo en Colombia. “Ha sido arteria de organización, de protesta, pero también de tragedia. Más de 125 compañeros nuestros han sido asesinados y arrojados al río. Por eso este reconocimiento es profundamente simbólico y necesario para nuestra memoria colectiva”, dijo. Además, Gallón leyó fragmentos de El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, como homenaje a la carga cultural que también lleva el río en la literatura y la música colombiana.
El evento concluyó con un llamado a las instituciones del Estado para que este reconocimiento no quede solo en el papel, sino que se traduzca en acciones concretas de reparación, restauración ambiental y fortalecimiento del tejido social de las comunidades del Magdalena Medio, profundamente marcadas por el conflicto.








