El nivel de endeudamiento del Estado colombiano se consolidó como uno de los focos centrales del debate económico, al dejar de ser un asunto técnico para convertirse en un problema estructural de alto impacto fiscal. La suspensión de la regla fiscal, el persistente costo del crédito, las elevadas emisiones de deuda y las recientes rebajas en la calificación soberana han configurado un escenario cada vez más complejo para las finanzas públicas.
Las cifras oficiales dimensionan la magnitud del reto. Según el Ministerio de Hacienda, a través de Investors Relations Colombia (IRC), la deuda bruta del Gobierno Nacional cerró diciembre de 2025 en $1.192 billones, equivalentes al 64,7% del PIB estimado. Se trata del mayor nivel registrado en términos nominales desde que se lleva la serie, en 2001, y del segundo más alto como proporción del producto interno, solo por debajo del observado durante la emergencia sanitaria.
El crecimiento ha sido acelerado. Desde agosto de 2022, el saldo de la deuda aumentó cerca de 48%, al pasar de $804 billones a la cifra actual, un incremento aproximado de $388 billones en tres años.
Del total reportado, $838 billones corresponden a deuda interna y más de $354 billones a compromisos externos, reflejando una presión creciente tanto en el mercado local como en el internacional.








