El desempleo en Colombia cerró 2025 en 8,9 %, una reducción frente al 10,2 % de 2024 y la cifra anual más baja desde 2001, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En diciembre, la tasa de desocupación fue del 8,0 %, la más baja de la serie histórica para ese mes.
El informe también revela que la tasa de ocupación alcanzó el 58,6 % en el año, con un aumento frente a 2024, mientras que la participación laboral se ubicó en 64,3 %. En total, la población ocupada creció en más de 600.000 personas.
Sin embargo, el dato que más preocupa es la informalidad laboral, que llegó al 55,5 % en diciembre de 2025, lo que evidencia que más de la mitad de los trabajadores del país están en empleos sin garantías, seguridad social ni estabilidad.
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Menos desempleo, pero empleo de baja calidad
El DANE explicó que la caída del desempleo estuvo impulsada principalmente por el crecimiento de sectores como la industria manufacturera, la administración pública, la educación y la salud. Estos sectores sumaron una parte importante de los nuevos puestos de trabajo generados durante 2025.
Sin embargo, el panorama no es completamente positivo. Aunque hay más personas trabajando, muchas lo hacen en condiciones precarias, sin contratos formales, sin cotización a seguridad social y con ingresos inestables, lo que evidencia que la mejora en el indicador no necesariamente se traduce en calidad de vida.
Brecha de género y situación de los jóvenes
La tasa de desempleo femenino fue mayor que la masculina, aunque la brecha se redujo a uno de los niveles más bajos de la historia reciente. Aun así, las mujeres siguen enfrentando mayores barreras para acceder a empleo formal y bien remunerado.
En el caso de los jóvenes, la desocupación sigue siendo un problema estructural. Con una tasa superior al promedio nacional, muchos jóvenes enfrentan dificultades para ingresar al mercado laboral, lo que se traduce en mayor vulnerabilidad económica y social.
Desigualdad regional en el mercado laboral
Las ciudades con mayores tasas de desempleo fueron Quibdó, Tumaco y Buenaventura, territorios históricamente afectados por pobreza, violencia y falta de oportunidades productivas. En contraste, Leticia, Rionegro y Mitú registraron las tasas más bajas del país.
Para analistas laborales, estas diferencias regionales muestran que la recuperación del empleo no es homogénea y que las políticas públicas deben enfocarse en territorios con rezagos históricos para reducir las brechas sociales y económicas.








