La Conferencia Episcopal Colombiana emitió este 28 de enero un comunicado en el que reafirma la fe católica en Jesucristo y pidió respeto por las creencias religiosas, tras las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro que generaron polémica en sectores políticos y religiosos del país.
El pronunciamiento fue firmado por Francisco Javier Múnera Correa, Arzobispo de Cartagena y Presidente de la Conferencia Episcopal; Gabriel Ángel Villa Vahos, Arzobispo de Tunja; Germán Medina Acosta, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Secretario General de la Conferencia Episcopal.
En el comunicado, los obispos recordaron que la Constitución de 1991 y la Ley de Libertad Religiosa obligan al respeto y la protección de las creencias, y señalaron que ningún funcionario público está llamado a emitir conceptos teológicos sobre las convicciones de los ciudadanos. Además, invitaron a los colombianos a informarse sobre la figura de Jesús a través de los evangelios y el catecismo.
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Contexto de la controversia
La polémica surgió luego de que Petro afirmara en un discurso que “yo creo que Jesús hizo el amor, quizá con María Magdalena, porque un hombre así, sin amor, no podría existir”, declaración que fue ampliamente difundida y cuestionada por líderes religiosos y sectores de opinión pública.
Las declaraciones del presidente Gustavo Petro fueron realizadas durante un discurso público en el que abordó temas personales y religiosos, generando una fuerte reacción en redes sociales y en sectores políticos, eclesiales y ciudadanos. El comentario sobre Jesucristo fue interpretado por líderes religiosos como una afirmación teológica impropia y por algunos sectores políticos como un exceso discursivo del mandatario.
El debate se amplificó en medios de comunicación y plataformas digitales, donde se cuestionó el papel del jefe de Estado al referirse a temas doctrinales, en un país que se define constitucionalmente como laico, pero que protege la libertad religiosa y de culto.
La posición de la Conferencia Episcopal
En su comunicado, los obispos reafirmaron que Jesucristo es el Hijo de Dios y Salvador, cuya figura no se reduce a un personaje histórico, sino que constituye el centro de la fe cristiana. Por ello, señalaron que su nombre es santo y merece respeto y adoración por parte de los creyentes.
La Conferencia Episcopal recordó que el ordenamiento jurídico colombiano protege las creencias religiosas y establece que el Estado debe garantizar la no interferencia en asuntos doctrinales. En ese sentido, subrayaron que ningún funcionario público está llamado a emitir juicios teológicos sobre las convicciones de los ciudadanos, y que el poder público debe mantener relaciones armónicas con las confesiones religiosas.








