Colombia afronta las horas más críticas de las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado lunes. El periodo conocido como la “ventana de vida”, correspondiente a las primeras 72 horas después de un desastre, está próximo a concluir mientras los equipos de emergencia continúan buscando personas que puedan permanecer con vida bajo los escombros.
El más reciente balance entregado por el presidente Abelardo de la Espriella registra 265 personas fallecidas, 3.494 heridas y 496 desaparecidas. La emergencia también deja un fuerte impacto en la infraestructura: 11.347 viviendas quedaron destruidas, otras 53.526 presentan daños y 140 edificaciones colapsaron. La UNGRD reportó, además, miles de familias afectadas y daños en cientos de municipios de distintos departamentos del país.
Las labores de rescate se concentran especialmente en Cali y Pereira, donde los organismos de socorro trabajan contrarreloj. En Cali, alrededor de 700 rescatistas colombianos, acompañados por personal extranjero, participan en las operaciones. Hasta el momento, 85 personas han sido encontradas con vida entre los escombros, aunque más de 150 continúan desaparecidas.
La situación también ha requerido la intervención de Medicina Legal, que ha recibido 202 cuerpos correspondientes a víctimas del terremoto. De ellos, 121 ya fueron identificados y entregados a sus familiares, incluidos cinco menores de edad.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno declaró la emergencia económica, una medida con la que busca disponer de recursos para atender la crisis y avanzar en la reconstrucción de hospitales, instituciones educativas, viviendas, carreteras y aeropuertos afectados. También se anunciaron medidas de apoyo para las familias damnificadas, entre ellas el pago de servicios públicos, subsidios de arrendamiento, alivios tributarios y financieros y ayudas para comerciantes y pequeños empresarios.
La respuesta también cuenta con apoyo internacional. Equipos especializados de búsqueda y rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel fueron autorizados para ingresar al país, mientras grupos mexicanos de socorristas ya se encuentran en las zonas afectadas. México, además, inició el envío de 58,5 toneladas de ayuda humanitaria y El Salvador también ha aportado asistencia.
Organismos internacionales como Naciones Unidas, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud preparan y movilizan recursos para atender las necesidades de la población afectada. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzó, por su parte, un llamado de emergencia por 30 millones de dólares para apoyar inicialmente a unas 24.000 personas durante los próximos dos años en Chocó, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca.
Mientras tanto, en Bogotá, el estadio El Campín funciona como uno de los principales centros de acopio, donde voluntarios organizan alimentos, agua, pañales y productos de aseo destinados a las comunidades damnificadas. En medio del duelo nacional, declarado por tres días, los equipos de rescate mantienen sus operaciones con la esperanza de encontrar más supervivientes antes de que termine este periodo crítico.








