Una estructura criminal de alcance internacional dedicada al narcotráfico y al lavado de activos, con operaciones en el noreste de Colombia y nexos con el Ejército de Liberación Nacional, fue impactada tras la captura de dos de sus presuntos líderes, requeridos por autoridades judiciales internacionales.
El anuncio fue hecho por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, quien confirmó que las detenciones se produjeron en Bucaramanga, capital de Santander, en el marco de la denominada Operación Imperio. El procedimiento fue ejecutado por la Dirección de Inteligencia Policial con apoyo de Ameripol e Interpol Venezuela, dentro de una estrategia regional orientada a debilitar las economías ilícitas del crimen organizado.
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Los capturados fueron identificados como César Pérez Serrano y Katiuska Pargas, señalados como piezas clave de la organización. Serrano, requerido mediante notificación roja de Interpol, es investigado por concierto para delinquir, tráfico de estupefacientes y blanqueo de capitales, y habría coordinado desde la capital santandereana corredores estratégicos de droga hacia Estados Unidos y Europa, además de financiar estructuras del ELN en la zona fronteriza con Venezuela.
Por su parte, Pargas era buscada por lavado de activos y es señalada como responsable del engranaje financiero de la red, encargada de ocultar, administrar e integrar los recursos ilícitos en el sistema financiero, lo que garantizaba la expansión de las operaciones criminales.
De acuerdo con las autoridades, el operativo constituye un golpe estructural a la plataforma ilegal, al afectar tanto su capacidad logística como su músculo financiero, elementos considerados determinantes para el sostenimiento de las actividades delictivas y el apoyo económico a la guerrilla en la frontera oriental del país.








