La región del Catatumbo vive un alarmante incremento de secuestros contra jóvenes, en medio de la confrontación entre el ELN y las disidencias de las Farc por el dominio del territorio. En los últimos quince días se han registrado al menos doce raptos, principalmente en el municipio de Tibú, zona que se ha convertido en epicentro de esta nueva oleada de violencia.
En las últimas 24 horas se reportó la desaparición de dos nuevos jóvenes: Jaider Ramírez y Junior Melgarejo, habitantes del sector rural de Tibú. Información preliminar indica que ambos habrían sido trasladados hacia Venezuela tras ser interceptados por hombres armados en la vereda T25, presuntamente integrantes del ELN. Sus familias denuncian que los secuestros se han convertido en un mecanismo de presión en la disputa armada que estalló el pasado 16 de enero.
Organizaciones de derechos humanos advierten que el fenómeno no solo está creciendo, sino que en algunos casos las víctimas han aparecido asesinadas. Líderes como Enrique Pertuz, presidente de la mesa departamental de Norte de Santander, han pedido una intervención urgente del Gobierno para frenar estos episodios.
Días antes, los jóvenes Yeferson Jaimes y Steven Sánchez fueron liberados, pero bajo la amenaza de abandonar la zona en un plazo máximo de 24 horas. La Asociación Nacional de Víctimas alertó que la situación genera un profundo temor entre la población, especialmente la más joven, que se siente atrapada entre las presiones de los grupos armados.
Mientras tanto, las autoridades locales no han entregado un pronunciamiento oficial sobre los hechos.








