En su primera misa de su pontificado, el papa León XIV expresó una crítica contundente al reemplazo de la fe por “falsas seguridades” como el dinero, el poder,…
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En su primera misa de su pontificado, el papa León XIV expresó una crítica contundente al reemplazo de la fe por “falsas seguridades” como el dinero, el poder, el placer o la tecnología, y exhortó a los fieles a reencontrarse con la esencia del Evangelio. La ceremonia, celebrada en la Capilla Sixtina este viernes 9 de mayo, marcó el inicio del pontificado del segundo papa de las Américas, nacido en Estados Unidos hace 69 años y nacionalizado peruano.
Vestido por primera vez con el blanco pontificio tras un cónclave caracterizado por su incertidumbre, León XIV pronunció su homilía en italiano, aunque inició con unas palabras en inglés, su lengua materna. Ya había sorprendido al mundo el jueves anterior con un breve mensaje en español, dirigido a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro tras su elección.
Ante el colegio cardenalicio, el nuevo pontífice —antiguo misionero en el Perú— advirtió sobre la tendencia a reducir la figura de Jesús a la de un simple “líder carismático” o “superhombre”, en lo que se interpreta como un mensaje velado a ciertos sectores evangélicos. Reafirmó que la Iglesia debe ser “arca de salvación” y “faro que ilumina las noches del mundo”, palabras que delinean una visión pastoral profundamente espiritual frente a un mundo convulso.
Aunque se le atribuye una línea de continuidad con el papado de Francisco, León XIV ha mostrado matices propios: se presentó al mundo con la estola papal, gesto más tradicional que el de su antecesor, pero optó por calzar zapatos negros en lugar de los rojos pontificios, en un guiño a la sencillez jesuita.
El inicio de su pontificado ocurre en un momento de grandes desafíos para la Iglesia: la crisis por los casos de abuso sexual, el descenso en las vocaciones sacerdotales, el debate sobre el papel de las mujeres y una creciente tensión con los modelos políticos autoritarios en el mundo. A ello se suma el agravamiento de la crisis climática, tema al que también ha aludido indirectamente en sus primeras intervenciones.
En su primer mensaje como obispo de Roma, el jueves 8 de mayo, León XIV hizo un llamado a la paz mundial y a la unidad a través del diálogo. “Construyamos puentes sin miedo, dándonos la mano entre nosotros y a Dios”, dijo, dejando clara su intención de continuar la senda diplomática de su predecesor.
Los próximos actos de su agenda incluyen la bendición Regina Coeli este domingo desde el balcón de la basílica de San Pedro, y una audiencia con los medios de comunicación el lunes. El momento culminante llegará el 18 de mayo, cuando presidirá la misa de entronización ante líderes políticos y religiosos del mundo, formalizando así su papel como guía espiritual de los más de 1.400 millones de católicos en el planeta.