El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, endureció su estrategia contra el crimen organizado al incorporar formalmente tres grupos disidentes de las antiguas FARC al “conflicto armado interno” declarado en 2024. Mediante decreto, el mandatario señaló al ‘Frente Oliver Sinisterra’, las ‘Disidencias Comuneros del Sur’ y los ‘Comandos de la Frontera’ como organizaciones armadas ilegales que operan en el país.
Esta decisión se da en medio de la conmoción generada por la emboscada contra once militares ecuatorianos en la Amazonía, atribuida a los Comandos de la Frontera. El ataque, ocurrido en la zona de Alto Punino, entre las provincias de Orellana y Napo, dejó además tres integrantes del grupo abatidos, entre ellos su presunto líder en territorio ecuatoriano.
El Ejército investiga una posible filtración interna que facilitó el ataque, ejecutado con explosivos, granadas y fusiles de largo alcance. Los Comandos de la Frontera forman parte de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), surgida tras la fragmentación de la ‘Segunda Marquetalia’, disidencia de las FARC que retomó las armas luego del acuerdo de paz en Colombia en 2016. Este grupo mantiene presuntas alianzas con la banda Los Lobos, con control sobre la minería ilegal en la Amazonía ecuatoriana, en áreas cercanas a la frontera con Colombia.
Por su parte, el ‘Frente Oliver Sinisterra’ es tristemente conocido en Ecuador desde 2018, cuando bajo el liderazgo de Walter Patricio Arizala, alias ‘Guacho’, secuestró y asesinó al equipo periodístico del diario El Comercio. Desde entonces, el grupo mantiene presencia en la frontera entre Nariño (Colombia) y Esmeraldas (Ecuador). En enero de 2024 fue detenido en Ecuador Carlos Arturo Landázuri, ‘Comandante Gringo’, señalado líder actual de esta facción.
Desde la declaración del “conflicto armado interno”, Ecuador busca contener la ola de violencia que ha llevado al país a tener la tasa de homicidios más alta de Latinoamérica, con un promedio alarmante de un asesinato por hora en 2025. Aunque en 2024 hubo una leve disminución, la violencia se ha recrudecido en los últimos meses.
Las organizaciones criminales vinculadas a las disidencias de las FARC están profundamente involucradas en el narcotráfico, conectadas con carteles mexicanos como ‘Sinaloa’ y ‘Jalisco Nueva Generación’. Controlan rutas estratégicas para el tráfico de cocaína hacia Centroamérica, México y Europa, pero también han incursionado en la minería ilegal, especialmente en la extracción ilícita de oro en la Amazonía y en zonas andinas como Camilo Ponce Enríquez, aprovechando los altos precios internacionales del metal.








