Las autoridades distritales y diferentes entidades de atención de emergencias intensifican las acciones de prevención y monitoreo ante las condiciones climáticas extremas que se registran en Riohacha, donde las altas temperaturas, la reducción de las lluvias y la presencia de polvo proveniente del Sahara han incrementado los riesgos asociados a la escasez de agua y los incendios forestales.
Durante las últimas semanas, el departamento ha experimentado temperaturas superiores a los 39 grados centígrados y sensaciones térmicas que han superado los 41 grados, situación que ha generado preocupación por el impacto sobre los recursos hídricos y los servicios esenciales.
Con el fin de evaluar el panorama actual y coordinar estrategias de respuesta, se realizó un Consejo de Gestión del Riesgo con la participación de la Alcaldía de Riohacha, la Unidad Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres, Aqualia, la Defensa Civil, Parques Nacionales Naturales, el Cuerpo de Bomberos, la Armada Nacional e Interaseo.
Según expertos en meteorología, la combinación de altas presiones atmosféricas, la llegada de partículas de polvo sahariano, la disminución de la humedad y la resequedad de los suelos está generando condiciones cada vez más complejas para el territorio, por lo que recomendaron a la ciudadanía mantenerse informada a través de los pronósticos y alertas oficiales.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es la disponibilidad de agua potable. En los momentos de mayor dificultad, al Distrito ingresan cerca de 300 litros por segundo, una cifra considerablemente inferior a la capacidad de producción de la planta principal de tratamiento. Además, gran parte del recurso es destinado a actividades agropecuarias y otros usos diferentes al consumo humano.
Frente a este escenario, la empresa operadora del acueducto adelanta trabajos para optimizar la distribución del servicio mediante la reparación de fugas y la eliminación de conexiones no autorizadas. Paralelamente, mantiene vigilancia permanente sobre las fuentes de abastecimiento, la calidad del agua y la infraestructura operativa.
Las instituciones también avanzan en la revisión de planes de contingencia, la inspección de sistemas de captación y bombeo, y la articulación de acciones con las autoridades ambientales y organismos de gestión del riesgo.
Las entidades participantes reiteraron el llamado a la comunidad para adoptar hábitos responsables en el consumo de agua y fortalecer la cultura de prevención, con el propósito de afrontar de manera conjunta los desafíos climáticos que enfrenta actualmente La Guajira.








