La muerte de un gallo, arrollado por un bus que transportaba trabajadores de Cerrejón, generó el pasado jueves 24 de octubre, una insólita protesta en una de las entradas de la mina, en jurisdicción de Barrancas.
La pérdida del animal, motivó a un grupo de mujeres wayuú de una comunidad cercana, a bloquear el paso en una de las vías internas por donde transitan los vehículos que transportan el personal que labora en la multinacional en el Sur de La Guajira, dejando a cientos de empleados varados sin poder ingresar o salir.

Como indemnización por lo ocurrido, la propietaria del gallo pedía la suma de $400.000 y debieron pasar varias horas de protesta hasta cuando los mismos trabajadores lograron recolectar entre ellos el dinero, para que las manifestantes despejaran la carretera.
Este hecho que trascendió a nivel nacional, es para Yudis Amaya Epiayu, líder indígena del Resguardo San Francisco, “algo muy vergonzoso”, con lo que como autoridad tradicional, no están de acuerdo, ante lo cual piden disculpas a Cerrejón y a los trabajadores.
“Acá estoy poniendo la cara, porque para nadie es un secreto lo sucedido por el tema de un gallo. Es algo muy vergonzoso, de lo que sentimos pena. Mi sector, la autoridad, rechazamos eso, no era necesario porque para eso existe el diálogo, no permitir que hicieran un paro por algo que nunca había pasado en la comunidad, se hacen paros pero para beneficiar a toda la comunidad, no para esto”, manifestó Amaya Epiayu.
Sin embargo, la lideresa indígena de la comunidad San Francisco, hace un llamado a Cerrejón para que se instalen resaltadores en la vía, debido a que es evidente que los vehículos que por allí transitan, en ocasiones se desplazaban a alta velocidad.
“No está de más hacerle un llamado también a Cerrejón para que coloquen resaltadores, porque hoy fue un gallo pero mañana puede ser un niño. Evitemos eso”, puntualizó Yudis Amaya.








