En el corregimiento de Yotojoroin, zona rural de Uribia, fue entregada por el presidente Gustavo Petro este martes 17 de enero una nueva Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) con el objetivo de ampliar el acceso al agua apta para consumo humano en uno de los sectores del país con mayores retos históricos en abastecimiento hídrico.
La infraestructura beneficiará a más de 5.000 habitantes de Yotojoroin y de comunidades cercanas como Kapuchichon, Ouispa y Pirrulia, según reportes de medios regionales. Entre los principales beneficiarios se encuentran cerca de 1.300 estudiantes de la Institución Etnoeducativa Integral Rural Isabel Jusayu, quienes ahora contarán con suministro continuo de agua potable dentro de su entorno escolar.
La planta opera con tecnología de ósmosis inversa y puede producir alrededor de 80.000 litros de agua diarios. Además, utilizará energía solar a través de paneles fotovoltaicos que permiten tanto la potabilización como la distribución hacia los puntos de suministro en la zona.
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Un avance en medio de brechas históricas de acceso al agua
El nuevo sistema se suma a otros esfuerzos para enfrentar la escasez de agua en La Guajira, un departamento donde históricamente comunidades rurales e indígenas han tenido dificultades para acceder a servicios básicos de saneamiento y suministro de agua.
La obra representó una inversión cercana a 6.800 millones de pesos, financiados por el Gobierno nacional, y forma parte de una estrategia más amplia para ampliar la cobertura de agua potable y saneamiento básico en los 15 municipios del departamento. Según cifras oficiales, en esta vigencia se han destinado cerca de 803 mil millones de pesos a proyectos de este tipo, con aproximadamente 632 mil millones invertidos solo en agua potable y saneamiento.
Repercusiones para la comunidad
Habitantes de Yotojoroin y zonas aledañas han expresado que el acceso regular al agua podría tener efectos positivos no solo en la salud y el bienestar general, sino también en la educación y la permanencia escolar, al reducir la necesidad de desplazamientos para la recolección del recurso en condiciones adversas.
Aunque aún persisten desafíos estructurales en materia de acceso al agua en La Guajira, la puesta en marcha de esta planta es vista por líderes comunitarios como un paso hacia la mejora de las condiciones de vida en territorios rurales donde el agua ha sido motivo de limitaciones históricas.








