Desde el 1 de enero hasta el 31 del mismo mes, en el departamento de La Guajira se registraron 25 hechos violentos entre homicidios, suicidios y por accidente de tránsito. Este último arrojó el mayor número de muertes, siendo una cifra alarmante en materia de seguridad que pone en alerta a las autoridades.
En materia de homicidios en Riohacha y Maicao, el balance del primer mes del año es de cinco muertos en cada ciudad.
Los ocurridos en el municipio fronterizo todos por acto sicarial, iniciaron con la muerte de Manuel Antonio Ospino Berrío, de 23 años de edad, quien fue atacado a tiros la madrugada del 2 de enero en el barrio Sobra la Fe.
El segundo suceso se registró el pasado 20 de enero en el barrio El Parrantial, donde fue ultimado de varios disparos Jordan Fabián Cera Gutiérrez, de 33 años de edad, cuando se encontraba con su hijo menor de edad en una tienda del sector. Las autoridades aún no han dado respuesta de las investigaciones del caso.

En menos de 12 horas ese mismo 20 de enero ocurrió otro atentado sicarial. En esta oportunidad perdió la vida Amir Lechuga Lechuga, quien era funcionario activo de Migración Colombia, seccional Maicao, cuando se encontraba con un amigo identificado como Wilson Oñate Villarreal, quien resultó herido y falleció luego de 10 días en una clínica en Valledupar. Las autoridades ofrecieron recompensa de hasta 20 millones de pesos por localizar a los asesinos del servidor público asesinado.
El último suceso, fue el hallazgo de un cuerpo totalmente calcinado y que aparentemente se trataba de una mujer, en una zona enmontada de la vía antigua que va de Maicao al municipio de Uribia. De este caso, las autoridades señalaron que las investigaciones siguen para determinar la identidad del cadáver.
Mientras que, en Riohacha, ocurrió un suceso similar el pasado 13 de enero cuando moradores encontraron tres cuerpos totalmente calcinados en la vía Puerto Caracol, donde al parecer, hay entre las víctimas una mujer embarazada. Este caso ha causado conmoción porque al parecer se trataría de una familia. Hasta el momento las autoridades encargadas del caso no han dado respuesta, esperando el dictamen de Medicina Legal.

Asimismo, el pasado 8 de enero también en la zona rural de Riohacha, en la vereda Anaime, corregimiento de Matitas, Daniel Antonio Otero Mendoza, de 43 años oriundo de Montelíbano, Córdoba, fue asesinado de varios disparos. El cuerpo fue trasladado a la morgue en Riohacha, aún no se conocen más detalles del crimen.
La quinta persona fallecida durante el mes de enero fue Domingo Ramón Hernández, de nacionalidad venezolana, quien murió producto de unos disparos que le propinaron cuando presuntamente pretendían hurtarle el camión donde iba en compañía de otra persona, en el kilómetro 18 vía Riohacha – Cuestecita.
Otros de los casos violentos, fue en el que resultó muerto Elías Pichón, un joven que murió en una clínica en Barranquilla el 18 de enero, luego de que le propinaran una herida en la cabeza producto de un machetazo que le dieron tras intentar asaltar una tienda en la calle 38 con carrera 10. Según la versión de testigos, salió del establecimiento y a pocos metros fue atacado con el arma blanca.
En otros municipios

En el municipio de Fonseca, un enfrentamiento entre migrantes venezolanos terminó con la muerte de dos personas y una más herida. La primera víctima fue Jennireth Pérez, cuando vio a su pareja sentimental herida de gravedad, fue asesinada por el presunto sicario llamado Andrés Edie Robles Villanueva, quien posteriormente fue ajusticiado en manos de la comunidad, un suceso que consternó a los fonsequeros.
Hechos similares ocurrieron en una comunidad en el Cerro de la Teta, zona rural de Uribia, en donde al parecer, conflictos entre dos familias dejó como saldo dos muertos, entre ellos una mujer y otra persona herida.
Este caso es atendido por las autoridades tradicionales wayuú y de seguridad, para buscarle solución a lo que fue denominado una “guerra entre familias”.








