Un amplio operativo de inteligencia y despliegue policial permitió ubicar a Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, en una vivienda del barrio Los Olivos, en Riohacha, cerca del aeropuerto Almirante Padilla. La intervención se desarrolló entre la noche del jueves 3 y la madrugada del viernes 4 de septiembre, luego de que las autoridades lograran establecer el lugar donde permanecía el señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).
La operación fue ejecutada por unidades de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), con apoyo de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipol), la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión y las Fuerzas Militares, en coordinación con la Fiscalía. El seguimiento contó además con apoyo tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos. Una de las claves para localizar al criminal habría sido el uso de su teléfono celular: una estrategia de las autoridades consiguió que se pronunciara en redes sociales y, a partir de la señal del dispositivo, los investigadores pudieron establecer su ubicación.
Con el objetivo de evitar que escapara, las autoridades desplegaron un cerco alrededor del inmueble. De acuerdo con las versiones conocidas, dos hombres que hacían parte del esquema de seguridad de ‘Bendito Menor’, identificados como alias ‘El Tío’ y ‘Casi Loco’, se enfrentaron a tiros con los uniformados. El intercambio de disparos terminó con la muerte de ambos hombres, así como la de Pérez Toncel y su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’.
La operación había sido reforzada desde finales de agosto y se produjo mientras las autoridades mantenían una recompensa de $500 millones por información que permitiera ubicar al cabecilla. Pérez Toncel era considerado un objetivo de alto valor y tenía cinco órdenes de captura vigentes, además de una circular roja de Interpol.
Otro elemento que trascendió sobre la persecución fue que, según fuentes de inteligencia citadas en los reportes, ‘Bendito Menor’ habría recurrido a prácticas de brujería para intentar evitar su captura. Las autoridades también habrían utilizado una estrategia para desmentir versiones sobre su muerte a manos de integrantes de su propia organización, lo que habría contribuido a que volviera a utilizar sus redes y facilitara su localización.
Tras el operativo, el presidente Abelardo De La Espriella se trasladó al Batallón Cartagena de Riohacha para entregar información sobre el resultado de la acción. Los cuerpos de los cuatro fallecidos serían trasladados a Barranquilla para los procedimientos de identificación y análisis forenses correspondientes en la sede regional de Medicina Legal.








