La Pluma Dorada de La Guajira, plasma la página en blanco con la tinta fina de su pensamiento, desde el territorio donde la riqueza cultural, étnica y natural converge entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la tradición guajira, la tierra de compositores, la tierra de poetas, San Juan del Cesar, La Guajira, desde el alma de los territorios rurales hoy se levanta una voz colectiva que no nace del discurso político, sino del dolor acumulado.
Durante años, existen en este municipio del sur de La Guajira, dos puntos viales estratégicos conocidos por la comunidad como ‘Las Cuatro vías de La Junta’ y ‘Las Cuatro vías de Zambrano’, las cuales han sido escenario recurrente de accidentes de tránsito. Estas intersecciones no solo conectan territorios, son arterias vitales que comunican a los corregimientos de La Junta, La Peña, Potrerito, El Totumo, Villa del Río, Achintiqua, El Placer, Zambrano, Corral de Piedra, Guayacanal, entre otros, con el casco urbano del municipio.
Por estas vías transitan diariamente campesinos, docentes, estudiantes, comerciantes, comunidades indígenas y afrodescendientes que históricamente han habitado estas estribaciones de la Sierra Nevada. Son territorios que no solo aportan biodiversidad, sino memoria, identidad y tejido social al municipio.
Sin embargo, estas rutas, en lugar de representar conexión y desarrollo, se han convertido en escenarios de riesgo permanente.
Recientemente, esta problemática cobró una nueva vida: la del líder del pueblo wiwa, Joni Mejía Armenta, autoridad tradicional y referente comunitario, quien falleció tras ser arrollado por un vehículo en una de estas vías. En el mismo hecho, su hijo resultó gravemente herido. Extendemos nuestras sentidas condolencias.
Este suceso enluta profundamente al corregimiento de Achintikua, al pueblo wiwa y a todo el municipio. No es un caso aislado. Es parte de una cadena de hechos que, con el paso del tiempo, han dejado una estela de muertes, heridas y miedo.
Hoy, transitar hacia o desde San Juan del Cesar implica una decisión marcada por la incertidumbre. El miedo no puede ser el peaje invisible de estas carreteras.
Este llamado se dirige de manera directa al Instituto Nacional de Vías (Invías), al Ministerio de Transporte, y a las administraciones municipales y departamentales.
La situación exige intervenciones urgentes y concretas: instalación de reductores de velocidad en puntos críticos, señalización visible, iluminación adecuada, estudios de tránsito y rediseño vial.
Esta crónica es una voz colectiva de los pueblos wiwa, wayuú, afrodescendiente, campesinos y habitantes del municipio.
Lo que ocurre en estas vías es una vulneración directa de derechos fundamentales: el derecho a la vida, a la movilidad segura y al acceso digno entre territorio rural y urbano.
San Juan del Cesar no puede seguir contando muertos en sus entradas.
No se pide un favor. Se exige una respuesta.