En las veredas La Gloria y El Hoyo, más de un centenar de niños y niñas estudiantes del colegio San Isidro, están felices. No es para menos. El año escolar se inició con buenas noticias, una de ellas, la entrega de textos y útiles escolares, donados por gente de buen corazón.
La mañana del pasado lunes 24 de febrero, los líderes campesinos, dirigentes como Arnoldo Levette, y mujeres lideresas del campesinado de esa región, trabajaron para lograr que sus hijos pudieran tener cuadernos, libros, lápices y demás elementos para poder cumplir con su ciclo de formación, tal como lo hacen los estudiantes de los grandes centros urbanos, que tienen derecho a una lonchera; morrales cargados de útiles, muchas veces inútiles, pero que sus padres se esmeran para que ellos lo lleven para que inicien su vida en la educación básica primaria.
Fue una campaña exprés realizada por periodistas del Noticiero Cardenal, que pudieron entender el clamor de los padres de familia, que sienten cómo sus hijos muchas veces, carecen de todo para poder prepararse como gente de servicio a la sociedad.
Las donaciones aparecieron hasta desde Montería, en donde un concejal de ese municipio, se enteró y a través del abogado Janer Pérez, hizo el contacto con la emisora Cardenal para poner a disposición una gran remesa llena de libros, libretas, y demás útiles. Desde Maicao la Fundación Wayuunaiki, en cabeza de Jhon Salinas, llegaron al set del Noticiero Cardenal, para entregar 60 kits escolares; un diputado que pidió reserva de su nombre, también se sumó a la campaña que se cerró con todo un lote de verdaderas armas educativa para que las nuevas generaciones tengan una alternativa para salir adelante.
La Guajira está plagada de gente buena, noble, valiente, que desea formar a las nuevas generaciones para que la región algún día salga del marasmo en que se encuentra. Muchos consideran que el atraso obedece a un castigo divino, e incluso hay historia en donde advierten que estamos pagando los rigores de una maldición de un sacerdote que sufrió los ataques de algunas personas que lo obligaron a migrar.
La Gloria y El Hoyo, son dos comunidades en donde se carece de muchas cosas materiales; están al pie de uno de los brazos montañosos de la Sierra Nevada de Santa, conocido como Bañaderos, en jurisdicción de Tomarrazón, tierra de cantores y compositores; habitada por gente que mantiene su capacidad de lucha, su laboriosidad para producir los alimentos que consumen en los centros urbano. Esos campesinos sudorosos, alegres, divertidos, que se levantan temprano para escuchar el eco de la naturaleza, pero que también requiere que el Estado los apoye para sacar adelante sus metas y ser unos verdaderos productores.