El 2022 como los anteriores no fueron los mejores para el sector de la cultura en el departamento de La Guajira.
Los ejemplos del abandono del sector por parte del Gobierno departamental y de los entes territoriales abundan.
Sigue doliendo que los procesos culturales no reciban el apoyo que merecen, especialmente aquellos que tienen como mostrar resultados a través de los años.
Duele también que niños y jóvenes de diferentes corregimientos que buscan como invertir de manera útil su tiempo libre no cuenten con las herramientas para mostrar sus talentos.
La historia se repite cada año, pero los gobernantes se hacen los sordos, y ni que decir de los directores de Cultura que terminan como convidados de piedras.
Así como se invierte en obras de cemento, también hay que hacerlo con el sector cultural, porque se trata de cientos de niños, niñas y jóvenes que encuentran en la música, la literatura, el teatro, la pintura, la danza y otras expresiones un presente y un futuro, a muchos los aleja del mundo de las drogas.
En cada municipio y corregimiento, encontramos gestores culturales que regalan su tiempo para compartir con los menores sus conocimientos sobre las artes, trabajando como se dice coloquialmente con las uñas, pero al final con un resultado hermoso pues ayudan a formar mejores ciudadanos.
Esperamos que para este 2023, la administración departamental y los alcaldes de los 15 municipios se reivindiquen con la cultura, y asignen los recursos que sean necesarios para invertir en el sector, para contar con mas músicos, mas escritores, mas bailarines, más actores, más lectores, más pintores, para colorearles la vida y brindarles momentos de felicidad.
El llamado es también para quienes aspiran hacerse elegir nuevos gobernadores y alcaldes, en las elecciones del próximo año pues ellos contarán con cuatro años para mostrar realmente que la cultura es un pilar fundamental de sus programas de gobierno.